Corresponde a una variación de la sensibilidad y
está asociada a su grado de cobertura en la población
que interesa vigilar.
Mientras mayor y más exacto en tiempo y espacio sea
el registro de casos de los eventos de interés para
el sistema, más representativo será. La representatividad
puede analizarse a través de estudios específicos,
dirigidos a identificar una muestra probabilística
de todos los casos. En ella influye de manera importante
la calidad del dato y, a su vez, esto está determinado
por la calidad del entrenamiento, claridad y calidad de los
modelos aplicados y calificación de las personas que
llevan dichos modelos. Sería necesario examinar el
porcentaje de enfermedades “desconocidas o en blanco”.
En la representatividad influye el conocimiento
de:
Las características de la población, por
ejemplo: edad, situación socioeconómica,
ubicación
geográfica, entre otros.
La historia natural
de la enfermedad o condición
de salud estudiada.
La legislación médica vigente.
Las fuentes
múltiples de datos, por ejemplo: tasa
de mortalidad para compararla con las tasas de incidencia,
así como los informes de los laboratorios
para compararlos con los informes médicos.
Es esencial que los datos puedan ser comparables.
Un elemento importante para
la evaluación de la representatividad,
es la identificación de subgrupos de la población
que pueden ser sistemáticamente excluidos
de la vigilancia, por ejemplo: los homosexuales en
algunos
lugares no son estudiados
como parte de la pesquisa de un caso con hepatitis
B.
Oportunidad.
Es tanto el tiempo que transcurre entre la ocurrencia
del evento objeto de vigilancia y la recepción de la notificación
del evento, como el que transcurre entre el momento en que
el sistema detecta los hechos y aquel en que se transforman
las sugerencias en medidas de control y prevención.
La oportunidad depende más de que los procesos administrativos
y los de decisión se realicen a tiempo cumpliendo
su propósito.
La necesidad de una respuesta rápida en un sistema
de vigilancia depende de la naturaleza del problema de salud,
así como de los objetivos del sistema.
Flexibilidad.
Es la capacidad de un sistema de vigilancia de acomodarse
a exigencias nuevas dentro del propio sistema.
La flexibilidad probablemente será mejor
juzgada de forma retrospectiva al observar como un sistema
proporciona
respuesta a una demanda nueva. Por lo general los sistemas
más simples serán los más flexibles.
Aceptabilidad
Está dada por el nivel de aceptación de la actividad
por parte de las personas que administran y coordinan el sistema,
así como por las que generan la información.
Es un atributo subjetivo, influyendo en él factores
como:
La importancia del evento para la salud pública.
El reconocimiento del sistema a la contribución
de las personas.
Las respuestas del sistema a sugerencias
y comentarios.
El tiempo que demanda la ejecución
del sistema respecto al tiempo disponible.
Los requerimientos
legislativos estatales para reportar.
Para evaluar la aceptabilidad deben considerarse los puntos
de interacción entre el sistema y sus participantes.
Los indicadores cualitativos para ello son:
La tasa de participación de la entidad o sujeto.
La inmediatez de la participación.
Las entrevistas
a sujetos, valorando sus tasas de completamiento y rechazo
de las preguntas.
El completamiento de los modelos. La
oportunidad de los informes.
Las tasas de informes de médicos, laboratorios u
hospitales.