Esta propuesta está basada en una nueva conceptualización
de la salud, no como parte de una concepción determinística
donde se ubica en un polo la salud y en el otro la enfermedad,
sino como el resultado del desarrollo armónico de la
sociedad en su conjunto, entendiéndose como
tal, las mejores opciones políticas, económicas,
legales, ambientales, educativas, de bienes y servicios, de
ingreso, de empleo, de recreación y participación
social, entre otras, que se les brindan a los ciudadanos.
Con esta conceptualización, la salud ya no
es solamente una responsabilidad del sector de la salud, pues
para que la salud y el bienestar sean una realidad se requiere
de la movilización organizada de todos los recursos
de la sociedad, de hecho no existe un nivel
último de salud pero si un nivel óptimo,
por debajo del cual las condiciones de vida se tornan
amenazantes para la salud y el bienestar.
Con esta premisa se diseña una propuesta de “sistema
de rectoría de la producción social de la salud”, entendida
como la autoridad nacional en aspectos de salud, la que se
ejerce mediante la aplicación de dirección
y conducción política, la vigilancia de la
salud, regulación e investigación y desarrollo
tecnológico. Definiéndose como vigilancia
en salud al proceso de identificación, medición
y seguimiento de las fortalezas y debilidades en salud de
la población, desplazando la vigilancia de indicadores
negativos hacia indicadores positivos de salud.
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