Se caracteriza
porque el entrevistador y el entrevistado coinciden en un
mismo tiempo y espacio, se clasifica en :
Entrevista formal:
para realizar esta técnica el investigador debe
definir el objetivo de estudio, confeccionar la guía de entrevista
y solicitar el consentimiento del informante. Posteriormente
se da inicio a la entrevista, manteniendo la privacidad requerida.
De manera escrita se recogen las respuestas obtenidas. Es
posible utilizar una grabadora, si el informante está de
acuerdo con su uso.
Entrevista informal:
El entrevistador formula preguntas abiertas sobre
ciertos temas, según un esquema general, pero adiciona temas
que le parezcan pertinentes. Las respuestas pueden anotarse,
pero en el momento de la entrevista no se acopian detalladamente.
En posteriores pasos estas se profundizarán.
Entrevista a profundidad:
Se utiliza cuando se desea indagar a fondo sobre
un tema y se necesitan respuestas individuales de actitudes,
creencias y emociones. Como mínimo se deberán
realizar entre 10-25 entrevistas, el tiempo dependerá
de la preparación y organización de la actividad,
aunque no se debe exceder el tiempo de 90 minutos en cada
entrevista. El período que debe utilizarse para el
análisis de las respuestas por el grupo investigador
no debe sobrepasar los 10 días, con un tiempo máximo
entre la planificación y elaboración del informe
final de 4-6 semanas.
Los recursos que se deben disponer en general son mínimos
entre los que se encuentran los cuestionarios, el lugar de
reunión que debe cumplir con los elementos esenciales
de privacidad y confort, y si se dispone, de equipos de grabación.
La ventaja de este tipo de entrevista estriba que el sondeo
que se realiza es a fondo, se obtiene información
preliminar sobre sujetos sensibles o emotivos y es un buen
método que permite entrevistar a personas difíciles
de localizar. Su desventaja radica en el tiempo que se debe
emplear y que la información obtenida no permite generalización.
|