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Abril 3, 2025

 
SISTEMA DE VIGILANCIA SEGÚN CONDICIONES DE VIDA
La propuesta brasileña.

En el momento actual, se ha conceptualizado la vigilancia en Brasil como eje central en el proceso de municipalización. Estos sistemas municipales asumen las siguientes funciones:

• Reedificar la asistencia de laboratorios.
• Consolidar la vigilancia epidemiológica.
• Asumir y consolidar la vigilancia sanitaria.
• Asumir e implantar los programas de salud de la familia.
• Reorganizar el papel de oferta de las unidades básicas, considerando los programas especiales y el perfil epidemiológico de la población.
• Articular la atención de media y alta complejidad fortaleciendo la red pública y reorganizando la compra de servicios al sector privado y farmacéutica.

En resumen, adoptar la concepción ampliada de vigilancia en salud, visualizando transformaciones del modelo de atención de salud a escala municipal, lo que implica primero avanzar en el proceso de municipalización de gestión de sistemas y de gerencia de unidades de salud localizadas en el territorio del municipio; en segundo lugar implica una articulación intersectorial, en reorganización de la atención primaria (oferta organizada, acciones de promoción de salud y prevención de riesgos y agravios, partiendo de territorios de salud de familia al nivel de distritos y municipios) y en el fortalecimiento del control social sobre la gestión del sistema de salud.

A punto de partida para el desencadenamiento del proceso de planeamiento de salud y territorialización del sistema municipal, esto es un reconocimiento al municipio, viendo las relaciones de condiciones de vida, salud y acceso a los servicios de salud, esto implica un proceso de recolección sistemática de datos demográficos, socioeconómicos, políticos-culturales, epidemiológicos y sanitarios que posteriormente deben ser restringidos de modo que se pueda construir un mapa básico y mapas temáticos del municipio.

El mapa básico ccontempla una delimitación territorial del municipio, con una configuración urbana-rural, distritos, barrios, contemplando la densidad demográfica de la población, entre otros.

Los mapas temáticos implican en primer lugar, la localización espacial de servicios de salud u otros equipamientos sociales, como vertederos, escuelas, entre otros, así como la determinación de las vías de acceso de la población a los servicios, unida con un flujo de demanda a las diversas unidades de salud del municipio.

También se debe caracterizar los diversos grupos poblacionales según sus condiciones de vida, que permitiría una justa posición entre el mapa básico y el temático con una salida de servicios y otra según condiciones de vida. Finalmente es necesario hacer una distribución espacial de los principales problemas de salud identificados, definiendo la información epidemiológica extraída de bancos de datos oficiales o a través de estimación rápida con informantes claves, cruzando esta información con los mapas elaborados anteriormente.

La propuesta cubana.

Por su parte Cuba, a pesar de contar con un sistema de vigilancia integral y nacional, con cobertura universal todavía centra la medición de los efectos a través de indicadores negativos, privilegiándose el conocimiento de las debilidades de la salud de la población. Por esta razón y tomando en consideración la capacidad resolutiva del sistema nacional de salud cubano es que sobre la segunda mitad de la década de los 90 se diseñó y se propuso un sistema de vigilancia según condiciones de vida que cumpliera los siguientes objetivos:

  1. Conocer con agilidad aspectos relevantes de la situación de salud de la población y su relación con las variaciones en las condiciones de vida.
  2. Detectar y jerarquizar problemas de salud de la población y realizar valoraciones críticas de las condiciones de vida en sus diversas esferas (biológica, ambiental, conductual y económica).
  3. Producir información ágil para la toma de decisiones por parte de los diferentes sectores y para la evaluación del efecto de dichas decisiones.

La estrategia de este sistema está basado en que sea:

  • Sensible a los cambios en la situación de salud que se produzcan a corto plazo.
  • Coherente con la política nacional de salud.
  • Consecuente con los recursos económicos existentes en el país.
  • Flexible, que se complemente con la información regular que producen los mecanismos ya establecidos por el MINSAP y otros organismos.

La ejecución del sistema de vigilancia se configuró en torno a una muestra de la población cubana. El sistema obtuvo la información por doble vía, una de naturaleza permanente y otra de carácter ocasional. La obtención del dato primario fue responsabilidad del equipo del médico y la enfermera de familia.

La muestra de municipios que participaron en este sistema se obtuvo después de haber estratificado los 169 del país en cuatro ejes: condiciones higiénico-sanitarias, función económica predominante, tipo de población y población de montaña.

En un primer paso se eligieron los municipios con probabilidad fija en cada estrato, seleccionándose un total de 43, posteriormente se eligieron los consultorios de los médicos de la familia y finalmente las familias dentro de cada consultorio escogido. Tanto los consultorios como las familias permanecerán transitoriamente en la muestra, rotándose los primeros cada un año y las familias cada seis meses, lográndose de esta forma que no pierdan su carácter representativo.

La información se recogerá según los problemas de salud de la población y la información asociada con las condiciones de vida. En la actualidad el modelo se esta validando en la zona montañosa del centro del país.

La vigilancia de factores de riesgo de enfermedades no transmisibles.

El continente americano enfrenta en el siglo XXI el reto de luchar contra las enfermedades no transmisibles, que se han expandido dramáticamente. La información que surgió en la última Conferencia Sanitaria Panamericana reveló que, hasta la década de los 70, estas enfermedades (diabetes, hipertensión, cáncer, entre otras) representan la causa del 44,1 % de las muertes masculinas y del 44,7 % de las femeninas en la región.

Según el informe Respuesta de Salud Pública a las enfermedades crónicas, las enfermedades no transmisibles de importancia capital para la región son, en este orden:

  • Las enfermedades cardiovasculares, de las cuales las más frecuentes son la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares.
  • El cáncer cervicouterino y de mama en mujeres, y de estómago y pulmón entre hombres.
  • La diabetes, que afecta a 35 millones de personas.
  • Las lesiones, que son la principal causa de muerte entre los varones, especialmente entre los adolescentes y adultos jóvenes.

Todas ellas tienen factores en común: la hipertensión, la obesidad, la disminución de la tolerancia a la glucosa y la diabetes –que pueden considerarse tanto enfermedades como factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares–, la inactividad física, el tabaquismo y el elevado consumo de grasa.

Para luchar en este escenario, el Programa de Enfermedades no Transmisibles de la OPS trabaja fortaleciendo la capacidad de los países para formular políticas, estrategias y modelos eficaces para controlar las enfermedades no transmisibles, haciendo hincapié en las enfermedades cardiovasculares, el cáncer cervicouterino y la diabetes.

Junto al apoyo a los sistemas de vigilancia epidemiológica, la OPS ha elaborado estrategias de prevención para el mejoramiento de los entornos socioculturales y naturales, como la iniciativa CARMEN (conjunto de acciones para la reducción multifactorial de enfermedades no transmisibles), que identifica y promueve intervenciones eficaces para fomentar y mantener estilos de vida saludables, mediante la prevención de factores de riesgo en la población. Pertenecen a esta red países como Canadá, Chile, Costa Rica, Cuba, Puerto Rico, Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos (en El Paso, Texas).

Esta organización junto con el Instituto Nacional del Corazón, el Pulmón y la Sangre de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, y en el marco de la Iniciativa Panamericana de Hipertensión Arterial, elaboró una metodología estándar para medir la presión arterial, de manera tal que produzca mediciones válidas y confiables, y que pueda ser adoptada en los estudios de vigilancia de la hipertensión arterial.

Todas estas medidas apuntan a disminuir la incidencia de factores de riesgo que pueden derivar en enfermedades no transmisibles que, en muchos casos, son prevenibles con buenos hábitos de vida o con cambios en la conducta alimentaria.

El ejemplo norteamericano.

The Behavioral Risk Factor Surveillance System (BRFSS) es un sistema de vigilancia basado en la detección de conductas de riesgo de salud, el que se realiza de manera periódica en Estados Unidos, principalmente relacionado a la enfermedad crónica y lesión. Este tipo de vigilancia se obtiene de una muestra representativa de adultos en cada Estado de la Unión, se completan aproximadamente 200 000 entrevistas cada año. Este sistema fue creado en el año 1984 por el Centro para el Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) y secciones de salud del Estado norteamericano. El sistema se basa en obtener la información mediante entrevistas telefónicas. Se busca información sobre alcoholismo, hábito de fumar, sedentarismo, obesidad, uso del cinturón de seguridad, entre otros.

Sus principales limitaciones radican en que en el estudio no se toman en cuentan las personas que residen en otra parte, que no sean los hogares, los datos son basados en informes que pueden estar sujetos al prejuicio de la llamada, las personas sin un teléfono residencial no son incluidos.

En contraste, es el estudio basado en información telefónica más grande en el mundo. BRFSS es un estudio que proporciona una única oportunidad de comparar los cambios en las conductas de riesgo tanto en el ámbito local como al nacional. Además, el tamaño de la muestra permite la estratificación de las variables seleccionadas.
El sistema de vigilancia fue rediseñado en 1993 para incluir preguntas que le daban respuestas a problemas planteados por los distintos estados. Vean la diferencia de temas tratados entre 1993 y 2001.

Comportamiento de la vigilancia de factores de riesgos. Preguntas por categorías. 1993 versus 2001

Sección principal 1993 2001
El estado de salud 4 4
Sida 13 9
Acceso a servicios de salud 5 3
Ejercicio - 1
Asma - 2
Niveles de colesterol 3 -
Diabetes. 1 1
Artritis - 6
Uso del tabaco 6 3
Consumo del alcohol - 3
Demográficos 13 17
Actividad física - 7
Salud de la mujer 11 -
Sección emergente    
Las armas de fuego - 1
Discapacidad. - 2
Pesquisa de cáncer de próstata - 6
Sección rotatoria.    
Niveles de HTA 3 2
Niveles de colesterol - 3
Control de lesiones 6 -
Consumo de alcohol 6 -
Inmunización 2 2
Pesquisaje de cáncer rectal y colon 4 4
Módulos opcionales.    
Tabaco en no fumadores 2 -
Pesquisa de gas radiactivo 7 -
Dieta con grasas 13 -
Frutas y vegetales 6 6
Ejercicios 10 -
Control del peso 3 6
Limitación de la actividad 13 -
Comportamiento sexual - 12
Calidad de vida y atenciones recibidas - 13
Uso y cobertura de los servicios de salud - 8
Salud de la mujer - 10
Salud oral - 5
Historia de asma - 11
IMA - 13
Enfermedad cardiovascular. - 17
Ácido fólico - 5
Indicador de tabaco - 9
Otros productos del tabaco - 8

Fuente: Public Health Surveillance for Behavioral Risk Factors in a Changing Environment Recommendations from the Behavioral Risk Factor Surveillance Team mayo 23,2003.

Los Centros para el Control de las Enfermedades han proporcionado la ayuda técnica a países que desarrollan los sistemas de vigilancia similares, por ejemplo: China, Australia, Canadá, y Rusia. La OMS está desarrollando un sistema de vigilancia basado en BRFSS para la exportación a otros países.

BRFSS es una herramienta poderosa para el desarrollo de las actividades de promoción de salud y es una parte indispensable del Sistema de Salud Pública en Estados Unidos, pues mantiene información valiosa en el ámbito local como nacional.

Algunos resultados de la aplicación del sistema de vigilancia de factores de riesgos en los Estados Unidos Americanos.

En el 2001 se compararon los datos disponibles entre 1991 y 2000 evaluándose el progreso hacia la meta de “Personas saludables 2010” utilizando la vigilancia de los factores de riesgo (BRFSS).

Principales resultados:

Incremento de la obesidad entre los adultos mayores de 20 años de 12,9 % a 21.6 %, con diferencias sustanciales entre Estados, por ejemplo: el porcentaje de personas obesas se incrementó desde 1991 a 2001, en un 24,9 % en el Distrito de Columbia a 140,2 % en Nuevo México.

Otros resultados reflejan que:

  • El sedentarismo se incrementó de un 16.5% a 49.2% en Utah.
  • En Puerto Rico el porciento de población fumadora fue del 9.6%, mientras que en Las Islas Vírgenes fue de un 31.2%.
  • Los alcohólicos representaron un 6.8% en Tennessee y un 25.7% en Wisconsin.
  • Las personas que refirieron padecer de diabetes osciló entre un 4% en Alaska a 9.8% en Puerto Rico.
  • Las que reportaron padecer de HTA fue de un 20% en Nuevo México a 32.5% en Virginia Oriental
  • Las personas que refirieron padecer de altos niveles de colesterol sanguíneos con HTA varió de 24.8% en Nuevo México a 37.7% en Virginia Oriental.

También existieron variaciones sustanciales entre los estados con respecto al uso de los servicios de salud preventiva:

  • Las personas mayores de 50 años que se protegieron contra el cáncer del colon y rectal por el uso de sigmoidoscopio o colonoscopio osciló entre un 30.5% en las Islas de la Virgen y un 62% en Minnesota.
  • Los mayores de 65 años que recibieron vacuna contra la influenza en el último año fue de un 36.8% en Puerto Rico contra un 79% en Hawai; así mismo los que fueron vacunados contra el pneumoco varió de un 24.1% en Puerto Rico a un 70.9% en Oregón.

Programa de atención a la mujer.

  • El porciento de mujeres mayores de 18 años que se realizaron la prueba citológica en los últimos 3 años osciló entre un 79.8% en las Islas de la Virgen a 89.6% en Wisconsin.
  • Las mujeres mayores de 40 años que se realizaron una mamografía varió entre un 71.9% en las Islas de la Virgen a un 93% en Rhode Island, mientras que las mujeres mayores de 40 años que se la realizaron en los últimos 2 años fue de un 57.2% en las Islas de la Virgen y un 85.1% en Rhode Island.

Las variaciones por sexo, raza/grupo étnico, y grupo de edades también fueron marcadas:

  • Se observó un porciento mayor de hombres que de mujeres que fuman, alcohólicos, bebedores fuertes y sobrepeso.
  • Las mujeres declararon mayores porcientos de sedentarismo.
  • Entre los grupos raciales/étnicos, los negros no hispanos mostraron los mayores porcentajes de HTA, diabetes, y de obesidad.
  • Los blancos no hispanos refirieron los mayores porcientos de índice de colesterol.

Entre la población de 18--24 años se detectaron los porcientos mayores de fumadores, alcohólicos y bebedores fuertes. Las personas de mayor edad reportaron mayores porcientos de diabetes, de HTA y de altas concentraciones sanguíneas de colesterol.

Se compararon 12 metas propuestas para alcanzar la meta de “Personas saludables para el 2010” con los datos obtenidos en la encuesta del 2001 por medio del BRFSS. Se observó que en el 2001 ningún Estado había alcanzado las metas para lograr la disminución de: obesidad, hábito de fumar, alcoholismo, pesquisaje de sangre oculta en heces fecales en los últimos dos años, vacunación contra la influenza y el neumococo y pruebas citológicas.

Algunos Estados habían alcanzado las metas en relación con el sedentarismo, pesquisaje de cáncer rectal o de colon a través del diagnóstico por sigmoidoscopía o colonoscopía, niveles adecuados de colesterol sanguíneo en los últimos cinco años, y pesquisaje del cáncer de mama a través de la mamografía en los últimos dos años.

Los datos de BRFSS en este informe indican que a pesar que ciertas personas expresan mejoras, una alta proporción de ellas en un gran número de los Estados norteamericanos y territorios continúan comprometidos en conductas de alto riesgo y no reportan haber asumido prácticas de salud preventivas. Las variaciones existentes entre variables tales como estado, sexo, grupo de edad y raza/etnia sobre el conocimiento de los servicios médicos que se brindan y el uso de servicios preventivos indica una necesidad continuada para supervisar estos factores tanto a nivel local, estatal y nacional, lo que permitirá evaluar la disminución de la morbilidad y mortalidad.

De manera general se pueden usar los datos de BRFSS para guiar las acciones de salud pública a todos los niveles del sistema. Con toda seguridad para los Estados, el BRFSS es la única fuente fiable de datos relacionados con enfermedades no transmisibles y conductas de riesgo. Los datos de BRFSS permiten a los Estados diseñar y llevar a cabo estrategias de promoción de salud, determinar los grupos con conductas de alto riesgo entre poblaciones que experimentan altas cargas de enfermedad. Los datos de BRFSS continúan siendo las fuentes más importantes para evaluar el progreso hacia las metas de “Personas saludables para el 2010” y los objetivos de salud de estado.

El ejemplo cubano.

Las enfermedades no transmisibles constituyen las principales causas de muerte en Cuba, como consecuencia de la efectividad de la vigilancia de las enfermedades transmisibles, el impacto de las acciones y las medidas de prevención y control puestas en práctica desde la década de los 60 contra estos problemas de salud, especialmente la vacunación; además del desarrollo socioeconómico del país, que permitieron reducir a niveles muy bajos en la actualidad y propiciaron un incremento en la esperanza de vida de la población.

Las premisas que sustentan la necesidad del establecimiento del sistema de vigilancia para las ENT están dadas por:

  1. Constituyen las primeras causas de muerte en el país desde hace más de 20 años.
  2. Representan más del 75 % de las muertes anuales entre todas las causas.
  3. Entre ellas están las primeras causas de muerte prematura (AVPP) y discapacidad (AVPD).
  4. Necesidad de la vigilancia de los principales factores determinantes de la morbilidad y mortalidad por ENT.

El sistema de vigilancia de las ENT y los factores de riesgos tiene como objetivos los siguientes:

  1. Determinar la magnitud y tendencia de los problemas sometidos a vigilancia.
  2. Conocer el comportamiento de los eventos sometidos a vigilancia, de acuerdo con su distribución espacial y en grupos de población.
  3. Recoger los datos necesarios que permitan el análisis de la información sobre los determinantes o factores de riesgo asociados a estas afecciones.
  4. Aportar elementos de valor para la toma de decisiones y las intervenciones.

La vigilancia de los factores de riesgo, conductas y actividades preventivas.

Este subsistema se basa en los resultados de la “Encuesta nacional de factores de riesgo” realizada por el Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología, además de considerar la dispensarización como una fuente de información, lo que permite una aproximación del comportamiento de algunos factores de riesgos, también cuenta con la información emitida por las ventas de productos relacionados con estos factores, por ejemplo: cigarros, tabacos, alcohol y otros productos poco saludables.

Además de los factores de riesgo propiamente dichos, se evalúan periódicamente el desarrollo o aplicación de actividades preventivas por la población, por ejemplo: práctica de ejercicio físico, autoexámenes, uso de pruebas para diagnóstico precoz (citología vaginal, tacto rectal, entre otros).

La Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo que se realizó en el 2001 y que tuvo una vigencia de cinco años abarcó 23 000 habitantes del área urbana del país (75 % del total), e incluyó personas de 15 años y más de 166 municipios, con una representatividad de la muestra a nivel de cada provincia del país y el municipio especial Isla de la Juventud, de la cual se presentan algunos resultados.

El hábito de fumar alcanzó una prevalencia de 32 % en personas de 17 años y más. Todas las edades redujeron prácticamente su prevalencia en comparación con el 1995, en el cual esta fue de 36,8 %. Los hombres fumaban en general un 10 % más que las mujeres, aun cuando las más jóvenes incrementaron la iniciación y el consumo. Un 80 % de los nuevos fumadores se inician antes de los 20 años. A medida que aumentaba el nivel escolar se reducía la prevalencia y el hábito fue más frecuente en personas de piel negra (43,3 %).

La tendencia en los últimos 25 años ha sido al descenso lento y mantenido de la prevalencia desde cifras superiores al 60 % en 1978. La única provincia con alta prevalencia es Ciudad de La Habana, la cual decide sobre la del país.

En este período se incrementaron las acciones legislativas, firmándose el Convenio Marco con la OMS. Se controlan las legislaciones del MINCIN, MINED y MINSAP, lo relativo al etiquetado del cigarro y la propaganda por los medios de difusión. Se han abierto nuevos servicios de deshabituación en los policlínicos y hospitales y se hace propaganda en contra del hábito en los medios masivos.

En relación con la ingesta de bebidas alcohólicas por toda la población de 15 años y más. Se observó que aunque no se considera a la población cubana como de alta ingesta de bebidas alcohólicas, los estudios epidemiológicos previos apuntan al consumo en grupos, lo cual se ve en dos segmentos de la población: jóvenes de 20-29 años y adultos de 40-50 años. La distribución del consumo es diferente para las provincias, y las orientales, a partir de Camagüey hasta Guantánamo y la Isla de la Juventud, superan la media del país, en especial Santiago de Cuba.

Los hombres consumen cuatro veces más que las mujeres (44 % y 10 % respectivamente). La mayor prevalencia de consumo es en los de piel negra y el 61 % de los bebedores consume habitualmente los fines de semana, lo cual es un patrón típico del país. El 48 % de los bebedores se consideraron como bebedores sociales, 27 % como bebedores de riesgo, 17 % perjudiciales y 8 % alcohólicos.

Al analizar el sedentarismo se observó que los hombres tenían 39 % de prevalencia de sedentarismo, mientras que las mujeres 55 %, cifras que en proporción son similares al 1995. Por debajo de los 59 años, la prevalencia está por debajo de la media y es el grupo de 60 años y más, el de mayor prevalencia. Las personas de mayor riesgo por su nivel educacional fueron los hombres universitarios con 47 % y las mujeres con nivel primario con 57 %. La mayor prevalencia está en los que perciben su situación económica como mala, tanto en hombres (41,7 %) como en mujeres (61,9 %). Los hombres tienen 5 veces mayores prevalencias de actividades físicas adicionales útiles que las mujeres y lo hacen a través del uso de la bicicleta, mientras que las mujeres se dedican a otros ejercicios o actividad física. Este patrón de actividad física se repite en países desarrollados y en desarrollo.

Sobre la obesidad y el sobrepeso se puso que en el 2001, las mujeres tenían prevalencias superiores a los hombres de sobrepeso (47,0 % y 37,6 %) y niveles mucho menores en normopeso que los hombres (57,0 % y 46,8 %), lo cual se convierte en un problema de salud de mayor magnitud al combinarse con prevalencias más altas de sedentarismo y diabetes mellitus, lo que incrementa su riesgo cardiovascular. En relación con el sobrepeso, La Habana, Ciudad de La Habana, Matanzas, Santi Spíritus y la Isla de la Juventud presentan cifras de sobrepeso superiores al 40 %.

Según datos del Instituto Nacional de Deporte se ha incrementado sustancialmente desde el 2001 (18,9 %) la proporción de practicantes sistemáticos de deportes, llegando a 29 % en el 2004 y se ha promovido más la actividad física como elemento esencial para la salud.

La presión arterial del cubano se elevó a nivel de la población del 1995 al 2001 ligeramente, mayormente en la tensión arterial mínima el 19 % de la población cubana es hipertensa. No se evidenciaron grandes diferencias por sexos. La prevalencia de cardiopatía isquémica nacionalmente es de 25.5 x 1000 Hab.,

La prevalencia de enfermedades cerebrovasculares nacionalmente es de 4,7 por cada 1 000 habitantes, sin embargo, la distribución no es homogénea en todo el país y provincias como Matanzas (9,9), Camagüey (7,1), Pinar del Río (6,5) y Ciudad de La Habana (5,7) muestran cifras por encima de la media nacional, y provincias como Granma (1,9), Las Tunas (2,2) y Ciego de Ávila (2,6) exhiben valores muy por debajo de la media.

El asma Bronquial

La prevalencia de asma bronquial nacionalmente es de 87,4 por cada 1 000 habitantes que se incrementa 1,2 % en comparación con el 2003, sin embargo, la distribución no es homogénea en todo el país y provincias como La Habana (109,2), Ciudad de La Habana (105,4), Camagüey (96,2), Holguín (93,4), Las Tunas (91,9) y Pinar del Río (90,3) muestran cifras por encima de la media nacional, y provincias como Santiago Cuba (59,9), Ciego de Ávila (69,7) y Santi Spíritus (73,8) exhiben valores muy por debajo de la media.

Presenta una alta incidencia en edades tempranas de la vida, siendo muy alta en el grupo de 10-14 años (137,1). Una de las principales causas de atención de urgencias e ingresos hospitalarios, primera causa de egresos por enfermedades no transmisibles.

La Diabetes Mellitus

Las tasas de prevalencia de diabetes se han mantenido con incremento en el último quinquenio, coincidiendo con lo sucedido a nivel mundial. En el 2004 se alcanzo una tasa de 30,5 por cada 1 000 habitantes. Se estima que la tasa esperada de diabéticos conocidos para el país sea de alrededor de 38 por cada 1 000 habitantes.

La Insuficiencia renal crónica.

La enfermedad renal crónica está emergiendo como un problema de salud importante y creciente en el mundo, y también en Cuba. Las investigaciones epidemiológicas han demostrado que existe un incremento de la incidencia, de la prevalencia y de las complicaciones de la enfermedad renal crónica. La progresión de la enfermedad renal crónica a la insuficiencia renal crónica terminal, ha provocado un incremento exponencial de los nuevos pacientes que requieren tratamiento sustitutivo de la función renal, o sea, de diálisis o trasplante renal, con una importante carga de sufrimiento humano para los pacientes y su familia, y además con una repercusión ética, económica, social y para los servicios de salud en la sociedad, debido a que existen limitaciones para el acceso a estos costosos tratamientos por todos los pacientes requeridos, principalmente en los países con menor desarrollo económico.

Entre los grupos poblacionales con un riesgo incrementado para desarrollar la insuficiencia renal crónica se encuentran:

• Diabéticos.
• Hipertensos.
• Pacientes con enfermedad cardiovascular.
• Niños menores de 5 años y con bajo peso al nacer.
• Adultos de 60 o más años.
• Embarazadas.
• Antecedente familiar de enfermedad renal crónica.
• Expuestos a medicamentos o productos químicos nefrotóxicos.

La prevalencia de insuficiencia renal crónica nacionalmente es de 0,9 por cada 1 000 habitantes, sin embargo, la distribución no es homogénea en todo el país y provincias como Ciudad de La Habana (1,5), Guantánamo (1,1) y Cienfuegos (1,1) muestran cifras por encima de la media nacional, y provincias tales como Villa Clara (0,4), Granma (0,5), Las Tunas, Camagüey, Ciego de Ávila y Santi Spíritus (0,6) muestran valores de prevalencia inferiores a la media del país.

Esta prevalencia implica casi 10 000 personas con esta enfermedad de los cuales alrededor de 1 500 requieren terapias con los métodos dialíticos.

Por grupo de edades la enfermedad es más prevalente en las personas de 60-64 años (3,9) 4.3 veces más frecuente que la media del país y en los de más de 65 años (2,5) dos veces y media más que en el resto.

El subsistema de Vigilancia de las enfermedades no transmisibles y otros daños a la salud.

Mientras la vigilancia y la intervención sobre los factores de riesgo requieren de un mayor tiempo para conocer su verdadero comportamiento e influencia en la morbilidad (incidencia) de enfermedad no transmisible; el seguimiento continuo de los factores relacionados con la atención médica, la evolución y control de estas enfermedades, así como la intervención sobre ellos tienen un impacto más inmediato sobre la letalidad y mortalidad por dichas enfermedades.

La vigilancia de las enfermedades no transmisibles en sí, se dirige a la monitorización de los principales indicadores: prevalencia, incidencia, mortalidad y letalidad. Además, es importante dar seguimiento mediante la vigilancia a los aspectos relacionados directamente con la atención médica y el control de estas enfermedades: los egresos hospitalarios y las atenciones en los servicios de urgencia.

Estos aspectos permiten evaluar qué condiciones influyen en el descontrol o falta de atención de estos enfermos o de sus factores de riesgo (si se trata de un debut), de manera que se pueden proponer las acciones necesarias para prevenirlos o controlarlos mejor.

Otro aspecto útil en Cuba para evaluar el proceso de atención a estas enfermedades y su posible influencia en la frecuencia de complicaciones y muertes es la calidad de la dispensarización de pacientes con enfermedades no transmisibles, controlando aspectos que pueden provocar efectos desfavorables (deficiente educación, no adhesión al tratamiento, no control de factores de riesgo, entre otros). Las acciones de este tipo y otras intervenciones tienen también un impacto a nivel poblacional, pues reducen igualmente las consecuencias negativas del manejo inadecuado de estas enfermedades y de esta forma el ingreso hospitalario y atenciones en servicios de urgencia.

La obtención de los datos del subsistema de vigilancia se realiza en su mayor parte a través del sistema de estadísticas continuas establecido mediante los registros primarios (hoja de actividades diarias, egresos hospitalarios, certificados de defunción, entre otros) que permiten recoger la mayoría de los datos necesarios para el análisis de los problemas sometidos a vigilancia y su resultado se transmite a través de todo el sistema.

Al nivel de las instituciones hospitalarias (secundarias y terciarias) se recoge la información de los problemas seleccionados para ser transmitidos al nivel provincial, donde se procede a su análisis y posterior envío al nivel central, a través de las unidades de análisis y tendencias.
Se fortalece la interrelación de la atención hospitalaria y la atención primaria respecto a la atención a estas enfermedades, con la retroalimentación al área de salud de los datos sobre la atención a los pacientes de su comunidad, con el objetivo de conocer los pacientes que acuden al hospital y tomar las medidas necesarias como consecuencia de ese análisis, mejorando el control de los enfermos y previniendo las complicaciones.

También se analiza la información recogida de los subsistemas de urgencia de la atención primaria de salud, es decir los policlínicos principales de urgencia y consultorios de urgencia que aportan en estos momentos un volumen considerable de datos de atención médica a estos problemas.

Los datos son recogidos y consolidados por los departamentos de estadísticas correspondientes, a partir de los registros primarios de cuerpos de guardia, ingresos hospitalarios y otros, los que facilitan el análisis a cada nivel donde se originan (área de salud y hospital), coordinando estas actividades el vicedirector de Higiene y Epidemiología o responsable de esa actividad en el centro. De ahí la información es enviada a la instancia superior (municipio y provincia) donde se procesa y presentan por el grupo de enfermedades no transmisibles, dirigida por el vicedirector primero y con la participación de la UATS a ese nivel. El análisis y los resultados son entonces transferidos al nivel central. Los datos se registran diariamente y se consolidan por los departamentos correspondientes (estadísticos, epidemiología, laboratorio, entre otros).

Resumen.

El deterioro de las condiciones de vida de importantes sectores de la población y la profundización de las desigualdades en cuanto a condiciones de vida y salud en las Américas han conllevado a la necesidad de evaluar y vigilar la situación y las condiciones de vida de los diferentes sectores de la población, que permitan estudiar las tendencias a largo plazo y de evaluar el impacto de las diversas respuestas sociales.

No basta evaluar solo las tendencias históricas de las condiciones de vida y de salud en el ámbito nacional, sino es necesario evaluar la salud de los grupos poblacionales específicos, vigilar el comportamiento de las desigualdades entre grupos y evaluar el impacto de las acciones adoptadas en unidades de tiempo útiles para la toma de decisiones.

Para esto se impone la reconceptualización del campo de la salud, proponiendo la creación de sistemas nacionales de evaluación y vigilancia según condiciones de vida y la de la salud de diferentes sectores de la población estratificada según condiciones de vida.

Algunos países de América Latina han propuesto diferentes alternativas para rediseñar los sistemas de vigilancia a partir del análisis de la situación de salud de la población integrando de esta manera los esfuerzos nacionales por una real red de vigilancia de salud.

Para lograr este enfoque se utilizan un conjunto de técnicas y procedimientos que abarca tanto las técnicas cuantitativas como las cualitativas, destacándose la triangulación metodológica, el trabajo por sistemas de matrices de datos, la unidad espacio-poblacional, las técnicas de poblaciones centinelas e indicadores trazadores, entre otros.

Los sistemas de vigilancia basados en las conductas de riesgo de salud brindan información para guiar las acciones de salud pública a todos los niveles del sistema. Son fuentes de datos fiables relacionados con enfermedades no transmisibles y conductas de riesgo. Estos sistemas permiten a los Estados diseñar y llevar a cabo estrategias de promoción de salud, determinar los grupos con conductas de alto riesgo entre poblaciones que experimentan altas cargas de enfermedad.

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