Por su parte Cuba,
a pesar de contar con un sistema de vigilancia integral y
nacional, con cobertura universal todavía centra la
medición de los efectos a través de indicadores
negativos, privilegiándose el conocimiento de las debilidades
de la salud de la población. Por esta razón
y tomando en consideración la capacidad resolutiva
del sistema nacional de salud cubano es que sobre la segunda
mitad de la década de los 90 se diseñó
y se propuso un sistema de vigilancia según condiciones
de vida que cumpliera los siguientes objetivos:
- Conocer con agilidad aspectos relevantes de la situación
de salud de la población y su relación con
las variaciones en las condiciones de vida.
- Detectar y jerarquizar problemas de salud de la población
y realizar valoraciones críticas de las condiciones
de vida en sus diversas esferas (biológica, ambiental,
conductual y económica).
- Producir información ágil para la toma
de decisiones por parte de los diferentes sectores y para
la evaluación del efecto de dichas decisiones.
La estrategia de este sistema está
basado en que sea:
- Sensible a los cambios en la situación de
salud que se produzcan a corto plazo.
- Coherente con la política nacional de salud.
- Consecuente con los recursos económicos existentes
en el país.
- Flexible, que se complemente con la información
regular que producen los mecanismos ya establecidos
por el MINSAP y otros organismos.
|
La ejecución del sistema de vigilancia se configuró
en torno a una muestra de la población cubana. El sistema
obtuvo la información por doble vía, una de
naturaleza permanente y otra de carácter ocasional.
La obtención del dato primario fue responsabilidad
del equipo del médico y la enfermera de familia.
La muestra de municipios que participaron en este sistema
se obtuvo después de haber estratificado los 169 del
país en cuatro ejes: condiciones higiénico-sanitarias,
función económica predominante, tipo de población
y población de montaña.
En un primer paso se eligieron los municipios con probabilidad
fija en cada estrato, seleccionándose un total de 43,
posteriormente se eligieron los consultorios de los médicos
de la familia y finalmente las familias dentro de cada consultorio
escogido. Tanto los consultorios como las familias permanecerán
transitoriamente en la muestra, rotándose los primeros
cada un año y las familias cada seis meses, lográndose
de esta forma que no pierdan su carácter representativo.
La información se recogerá según los
problemas de salud de la población y la información
asociada con las condiciones de vida. En la actualidad el
modelo se esta validando en la zona montañosa del centro
del país.
La vigilancia
de factores de riesgo de enfermedades no transmisibles.

El continente americano enfrenta en el siglo XXI el reto
de luchar contra las enfermedades no transmisibles, que se
han expandido dramáticamente. La información
que surgió en la última Conferencia
Sanitaria Panamericana reveló que, hasta la década
de los 70, estas enfermedades (diabetes, hipertensión,
cáncer, entre otras) representan la causa del 44,1
% de las muertes masculinas y del 44,7 % de las femeninas
en la región.
Según el informe Respuesta de Salud Pública
a las enfermedades crónicas, las enfermedades no transmisibles
de importancia capital para la región son, en este
orden:
- Las enfermedades cardiovasculares, de las cuales las
más frecuentes son la cardiopatía isquémica
y los accidentes cerebrovasculares.
- El cáncer cervicouterino y de mama en mujeres,
y de estómago y pulmón entre hombres.
- La diabetes, que afecta a 35 millones de personas.
- Las lesiones, que son la principal causa de muerte entre
los varones, especialmente entre los adolescentes y adultos
jóvenes.
Todas ellas tienen factores en común: la hipertensión,
la obesidad, la disminución de la tolerancia a la glucosa
y la diabetes –que pueden considerarse tanto enfermedades
como factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares–,
la inactividad física, el tabaquismo y el elevado consumo
de grasa.
Para luchar en este escenario, el Programa de Enfermedades
no Transmisibles de la OPS trabaja fortaleciendo la capacidad
de los países para formular políticas, estrategias
y modelos eficaces para controlar las enfermedades no transmisibles,
haciendo hincapié en las enfermedades cardiovasculares,
el cáncer cervicouterino y la diabetes.
Junto al apoyo a los sistemas de vigilancia epidemiológica,
la OPS ha elaborado estrategias de prevención para
el mejoramiento de los entornos socioculturales y naturales,
como la iniciativa CARMEN (conjunto de acciones para la reducción
multifactorial de enfermedades no transmisibles), que identifica
y promueve intervenciones eficaces para fomentar y mantener
estilos de vida saludables, mediante la prevención
de factores de riesgo en la población. Pertenecen a
esta red países como Canadá, Chile, Costa Rica,
Cuba, Puerto Rico, Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos
(en El Paso, Texas).
Esta organización junto con el Instituto Nacional
del Corazón, el Pulmón y la Sangre de los Institutos
Nacionales de Salud de Estados Unidos, y en el marco de la
Iniciativa Panamericana de Hipertensión Arterial, elaboró
una metodología estándar para medir la presión
arterial, de manera tal que produzca mediciones válidas
y confiables, y que pueda ser adoptada en los estudios de
vigilancia de la hipertensión arterial.
Todas estas medidas apuntan a disminuir la incidencia de
factores de riesgo que pueden derivar en enfermedades no transmisibles
que, en muchos casos, son prevenibles con buenos hábitos
de vida o con cambios en la conducta alimentaria.
El ejemplo norteamericano.
The Behavioral Risk Factor Surveillance System (BRFSS) es
un sistema de vigilancia basado en la detección de
conductas de riesgo de salud, el que se realiza de manera
periódica en Estados Unidos, principalmente relacionado
a la enfermedad crónica y lesión. Este tipo
de vigilancia se obtiene de una muestra representativa de
adultos en cada Estado de la Unión, se completan aproximadamente
200 000 entrevistas cada año. Este sistema fue creado
en el año 1984 por el Centro para el Control de Enfermedades
(CDC por sus siglas en inglés) y secciones de salud
del Estado norteamericano. El sistema se basa en obtener la
información mediante entrevistas telefónicas.
Se busca información sobre alcoholismo, hábito
de fumar, sedentarismo, obesidad, uso del cinturón
de seguridad, entre otros.
Sus principales limitaciones radican en que en el estudio
no se toman en cuentan las personas que residen en otra parte,
que no sean los hogares, los datos son basados en informes
que pueden estar sujetos al prejuicio de la llamada, las personas
sin un teléfono residencial no son incluidos.
En contraste, es el estudio basado en información
telefónica más grande en el mundo. BRFSS es
un estudio que proporciona una única oportunidad de
comparar los cambios en las conductas de riesgo tanto en el
ámbito local como al nacional. Además, el tamaño
de la muestra permite la estratificación de las variables
seleccionadas.
El sistema de vigilancia fue rediseñado en 1993 para
incluir preguntas que le daban respuestas a problemas planteados
por los distintos estados. Vean la diferencia de temas tratados
entre 1993 y 2001.
Comportamiento de la vigilancia de factores de riesgos. Preguntas
por categorías. 1993 versus 2001
Sección principal
|
1993 |
2001 |
El
estado de salud |
4 |
4 |
Sida |
13 |
9 |
Acceso
a servicios de salud |
5 |
3 |
Ejercicio
|
- |
1 |
Asma
|
- |
2 |
Niveles
de colesterol |
3 |
- |
Diabetes. |
1 |
1 |
Artritis
|
- |
6 |
Uso
del tabaco |
6 |
3 |
Consumo
del alcohol |
- |
3 |
Demográficos |
13 |
17 |
Actividad
física |
- |
7 |
Salud
de la mujer |
11 |
- |
Sección
emergente |
|
|
Las
armas de fuego |
- |
1 |
Discapacidad.
|
- |
2 |
Pesquisa
de cáncer de próstata |
- |
6 |
Sección
rotatoria. |
|
|
Niveles
de HTA |
3 |
2 |
Niveles
de colesterol |
- |
3 |
Control
de lesiones |
6 |
- |
Consumo
de alcohol |
6 |
- |
Inmunización |
2 |
2 |
Pesquisaje
de cáncer rectal y colon |
4 |
4 |
Módulos
opcionales. |
|
|
Tabaco
en no fumadores |
2 |
- |
Pesquisa
de gas radiactivo |
7 |
- |
Dieta
con grasas |
13 |
- |
Frutas
y vegetales |
6 |
6 |
Ejercicios |
10 |
- |
Control
del peso |
3 |
6 |
Limitación
de la actividad |
13 |
- |
Comportamiento
sexual |
- |
12 |
Calidad
de vida y atenciones recibidas |
- |
13 |
Uso
y cobertura de los servicios de salud |
- |
8 |
Salud
de la mujer |
- |
10 |
Salud
oral |
- |
5 |
Historia
de asma |
- |
11 |
IMA |
- |
13 |
Enfermedad
cardiovascular. |
- |
17 |
Ácido
fólico |
- |
5 |
Indicador
de tabaco |
- |
9 |
Otros
productos del tabaco |
- |
8 |
Fuente: Public Health
Surveillance for Behavioral Risk Factors in a Changing Environment
Recommendations from the Behavioral Risk Factor Surveillance
Team mayo 23,2003.
Los Centros para el Control de las Enfermedades han proporcionado
la ayuda técnica a países que desarrollan los
sistemas de vigilancia similares, por ejemplo: China, Australia,
Canadá, y Rusia. La OMS está desarrollando un
sistema de vigilancia basado en BRFSS para la exportación
a otros países.
BRFSS es una herramienta poderosa para el desarrollo de
las actividades de promoción de salud y es una parte
indispensable del Sistema de Salud Pública en Estados
Unidos, pues mantiene información valiosa en el ámbito
local como nacional.
Algunos resultados de la aplicación del sistema
de vigilancia de factores de riesgos en los Estados Unidos
Americanos.
En el 2001 se compararon los datos disponibles entre 1991
y 2000 evaluándose el progreso hacia la meta de “Personas
saludables 2010” utilizando la vigilancia de los factores
de riesgo (BRFSS).
Principales resultados:
Incremento de la obesidad entre los adultos mayores de 20
años de 12,9 % a 21.6 %, con diferencias sustanciales
entre Estados, por ejemplo: el porcentaje de personas obesas
se incrementó desde 1991 a 2001, en un 24,9 % en el
Distrito de Columbia a 140,2 % en Nuevo México.
Otros resultados reflejan que:
- El sedentarismo se incrementó de un 16.5% a 49.2%
en Utah.
- En Puerto Rico el porciento de población fumadora
fue del 9.6%, mientras que en Las Islas Vírgenes
fue de un 31.2%.
- Los alcohólicos representaron un 6.8% en Tennessee
y un 25.7% en Wisconsin.
- Las personas que refirieron padecer de diabetes osciló
entre un 4% en Alaska a 9.8% en Puerto Rico.
- Las que reportaron padecer de HTA fue de un 20% en Nuevo
México a 32.5% en Virginia Oriental
- Las personas que refirieron padecer de altos niveles de
colesterol sanguíneos con HTA varió de 24.8%
en Nuevo México a 37.7% en Virginia Oriental.
También existieron variaciones sustanciales entre
los estados con respecto al uso de los servicios de salud
preventiva:
- Las personas mayores de 50 años que se protegieron
contra el cáncer del colon y rectal por el uso de
sigmoidoscopio o colonoscopio osciló entre un 30.5%
en las Islas de la Virgen y un 62% en Minnesota.
- Los mayores de 65 años que recibieron vacuna contra
la influenza en el último año fue de un 36.8%
en Puerto Rico contra un 79% en Hawai; así mismo
los que fueron vacunados contra el pneumoco varió
de un 24.1% en Puerto Rico a un 70.9% en Oregón.
Programa de atención a la mujer.
- El porciento de mujeres mayores de 18 años que
se realizaron la prueba citológica en los últimos
3 años osciló entre un 79.8% en las Islas
de la Virgen a 89.6% en Wisconsin.
- Las mujeres mayores de 40 años que se realizaron
una mamografía varió entre un 71.9% en las
Islas de la Virgen a un 93% en Rhode Island, mientras que
las mujeres mayores de 40 años que se la realizaron
en los últimos 2 años fue de un 57.2% en las
Islas de la Virgen y un 85.1% en Rhode Island.
Las variaciones por sexo, raza/grupo étnico, y grupo
de edades también fueron marcadas:
- Se observó un porciento mayor de hombres que de
mujeres que fuman, alcohólicos, bebedores fuertes
y sobrepeso.
- Las mujeres declararon mayores porcientos de sedentarismo.
- Entre los grupos raciales/étnicos, los negros no
hispanos mostraron los mayores porcentajes de HTA, diabetes,
y de obesidad.
- Los blancos no hispanos refirieron los mayores porcientos
de índice de colesterol.
Entre la población de 18--24 años se detectaron
los porcientos mayores de fumadores, alcohólicos y
bebedores fuertes. Las personas de mayor edad reportaron mayores
porcientos de diabetes, de HTA y de altas concentraciones
sanguíneas de colesterol.
Se compararon 12 metas propuestas para alcanzar la meta de
“Personas saludables para el 2010” con los datos
obtenidos en la encuesta del 2001 por medio del BRFSS. Se
observó que en el 2001 ningún Estado había
alcanzado las metas para lograr la disminución de:
obesidad, hábito de fumar, alcoholismo, pesquisaje
de sangre oculta en heces fecales en los últimos dos
años, vacunación contra la influenza y el neumococo
y pruebas citológicas.
Algunos Estados habían alcanzado las metas en relación
con el sedentarismo, pesquisaje de cáncer rectal o
de colon a través del diagnóstico por sigmoidoscopía
o colonoscopía, niveles adecuados de colesterol sanguíneo
en los últimos cinco años, y pesquisaje del
cáncer de mama a través de la mamografía
en los últimos dos años.
Los datos de BRFSS en este informe indican que a pesar que
ciertas personas expresan mejoras, una alta proporción
de ellas en un gran número de los Estados norteamericanos
y territorios continúan comprometidos en conductas
de alto riesgo y no reportan haber asumido prácticas
de salud preventivas. Las variaciones existentes entre variables
tales como estado, sexo, grupo de edad y raza/etnia sobre
el conocimiento de los servicios médicos que se brindan
y el uso de servicios preventivos indica una necesidad continuada
para supervisar estos factores tanto a nivel local, estatal
y nacional, lo que permitirá evaluar la disminución
de la morbilidad y mortalidad.
De manera general se pueden usar los datos de BRFSS para
guiar las acciones de salud pública a todos los niveles
del sistema. Con toda seguridad para los Estados, el BRFSS
es la única fuente fiable de datos relacionados con
enfermedades no transmisibles y conductas de riesgo. Los datos
de BRFSS permiten a los Estados diseñar y llevar a
cabo estrategias de promoción de salud, determinar
los grupos con conductas de alto riesgo entre poblaciones
que experimentan altas cargas de enfermedad. Los datos de
BRFSS continúan siendo las fuentes más importantes
para evaluar el progreso hacia las metas de “Personas
saludables para el 2010” y los objetivos de salud de
estado.
El ejemplo
cubano.
Las enfermedades no transmisibles constituyen las principales
causas de muerte en Cuba, como consecuencia de la efectividad
de la vigilancia de las enfermedades transmisibles, el impacto
de las acciones y las medidas de prevención y control
puestas en práctica desde la década de los 60
contra estos problemas de salud, especialmente la vacunación;
además del desarrollo socioeconómico del país,
que permitieron reducir a niveles muy bajos en la actualidad
y propiciaron un incremento en la esperanza de vida de la
población.
Las premisas que sustentan la necesidad del establecimiento
del sistema de vigilancia para las ENT están dadas
por:
- Constituyen las primeras causas de muerte en el país
desde hace más de 20 años.
- Representan más del 75 % de las muertes anuales
entre todas las causas.
- Entre ellas están las primeras causas de muerte
prematura (AVPP) y discapacidad (AVPD).
- Necesidad de la vigilancia de los principales factores
determinantes de la morbilidad y mortalidad por ENT.
El sistema de vigilancia de las ENT y los factores de riesgos
tiene como objetivos los siguientes:
- Determinar la magnitud y tendencia de los problemas sometidos
a vigilancia.
- Conocer el comportamiento de los eventos sometidos a
vigilancia, de acuerdo con su distribución espacial
y en grupos de población.
- Recoger los datos necesarios que permitan el análisis
de la información sobre los determinantes o factores
de riesgo asociados a estas afecciones.
- Aportar elementos de valor para la toma de decisiones
y las intervenciones.
La vigilancia de los factores de riesgo, conductas y actividades
preventivas.
Este subsistema se basa en los resultados de la “Encuesta
nacional de factores de riesgo” realizada por el Instituto
Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología,
además de considerar la dispensarización como
una fuente de información, lo que permite una aproximación
del comportamiento de algunos factores de riesgos, también
cuenta con la información emitida por las ventas de
productos relacionados con estos factores, por ejemplo: cigarros,
tabacos, alcohol y otros productos poco saludables.
Además de los factores de riesgo propiamente dichos,
se evalúan periódicamente el desarrollo o aplicación
de actividades preventivas por la población, por ejemplo:
práctica de ejercicio físico, autoexámenes,
uso de pruebas para diagnóstico precoz (citología
vaginal, tacto rectal, entre otros).
La Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo que se
realizó en el 2001 y que tuvo una vigencia de cinco
años abarcó 23 000 habitantes del área
urbana del país (75 % del total), e incluyó
personas de 15 años y más de 166 municipios,
con una representatividad de la muestra a nivel de cada provincia
del país y el municipio especial Isla de la Juventud,
de la cual se presentan algunos resultados.
El hábito de fumar alcanzó
una prevalencia de 32 % en personas de 17 años y más.
Todas las edades redujeron prácticamente su prevalencia
en comparación con el 1995, en el cual esta fue de
36,8 %. Los hombres fumaban en general un 10 % más
que las mujeres, aun cuando las más jóvenes
incrementaron la iniciación y el consumo. Un 80 % de
los nuevos fumadores se inician antes de los 20 años.
A medida que aumentaba el nivel escolar se reducía
la prevalencia y el hábito fue más frecuente
en personas de piel negra (43,3 %).
La tendencia en los últimos 25 años ha sido
al descenso lento y mantenido de la prevalencia desde cifras
superiores al 60 % en 1978. La única provincia con
alta prevalencia es Ciudad de La Habana, la cual decide sobre
la del país.
En este período se incrementaron las acciones legislativas,
firmándose el Convenio Marco con la OMS. Se controlan
las legislaciones del MINCIN, MINED y MINSAP, lo relativo
al etiquetado del cigarro y la propaganda por los medios de
difusión. Se han abierto nuevos servicios de deshabituación
en los policlínicos y hospitales y se hace propaganda
en contra del hábito en los medios masivos.
En relación con la ingesta de bebidas alcohólicas
por toda la población de 15 años y más.
Se observó que aunque no se considera a la población
cubana como de alta ingesta de bebidas alcohólicas,
los estudios epidemiológicos previos apuntan al consumo
en grupos, lo cual se ve en dos segmentos de la población:
jóvenes de 20-29 años y adultos de 40-50 años.
La distribución del consumo es diferente para las provincias,
y las orientales, a partir de Camagüey hasta Guantánamo
y la Isla de la Juventud, superan la media del país,
en especial Santiago de Cuba.
Los hombres consumen cuatro veces más que las mujeres
(44 % y 10 % respectivamente). La mayor prevalencia de consumo
es en los de piel negra y el 61 % de los bebedores consume
habitualmente los fines de semana, lo cual es un patrón
típico del país. El 48 % de los bebedores se
consideraron como bebedores sociales, 27 % como bebedores
de riesgo, 17 % perjudiciales y 8 % alcohólicos.
Al analizar el sedentarismo se observó
que los hombres tenían 39 % de prevalencia de sedentarismo,
mientras que las mujeres 55 %, cifras que en proporción
son similares al 1995. Por debajo de los 59 años, la
prevalencia está por debajo de la media y es el grupo
de 60 años y más, el de mayor prevalencia. Las
personas de mayor riesgo por su nivel educacional fueron los
hombres universitarios con 47 % y las mujeres con nivel primario
con 57 %. La mayor prevalencia está en los que perciben
su situación económica como mala, tanto en hombres
(41,7 %) como en mujeres (61,9 %). Los hombres tienen 5 veces
mayores prevalencias de actividades físicas adicionales
útiles que las mujeres y lo hacen a través del
uso de la bicicleta, mientras que las mujeres se dedican a
otros ejercicios o actividad física. Este patrón
de actividad física se repite en países desarrollados
y en desarrollo.
Sobre la obesidad y el sobrepeso se puso que en el 2001,
las mujeres tenían prevalencias superiores a los hombres
de sobrepeso (47,0 % y 37,6 %) y niveles mucho menores en
normopeso que los hombres (57,0 % y 46,8 %), lo cual se convierte
en un problema de salud de mayor magnitud al combinarse con
prevalencias más altas de sedentarismo y diabetes mellitus,
lo que incrementa su riesgo cardiovascular. En relación
con el sobrepeso, La Habana, Ciudad de La Habana, Matanzas,
Santi Spíritus y la Isla de la Juventud presentan cifras
de sobrepeso superiores al 40 %.
Según datos del Instituto Nacional de Deporte se
ha incrementado sustancialmente desde el 2001 (18,9 %) la
proporción de practicantes sistemáticos de deportes,
llegando a 29 % en el 2004 y se ha promovido más la
actividad física como elemento esencial para la salud.
La presión arterial del cubano se
elevó a nivel de la población del 1995 al 2001
ligeramente, mayormente en la tensión arterial mínima
el 19 % de la población cubana es hipertensa. No se
evidenciaron grandes diferencias por sexos. La prevalencia
de cardiopatía isquémica nacionalmente es de
25.5 x 1000 Hab.,
La prevalencia de enfermedades cerebrovasculares nacionalmente
es de 4,7 por cada 1 000 habitantes, sin embargo, la distribución
no es homogénea en todo el país y provincias
como Matanzas (9,9), Camagüey (7,1), Pinar del Río
(6,5) y Ciudad de La Habana (5,7) muestran cifras por encima
de la media nacional, y provincias como Granma (1,9), Las
Tunas (2,2) y Ciego de Ávila (2,6) exhiben valores
muy por debajo de la media.
El asma Bronquial
La prevalencia de asma bronquial nacionalmente es de 87,4
por cada 1 000 habitantes que se incrementa 1,2 % en comparación
con el 2003, sin embargo, la distribución no es homogénea
en todo el país y provincias como La Habana (109,2),
Ciudad de La Habana (105,4), Camagüey (96,2), Holguín
(93,4), Las Tunas (91,9) y Pinar del Río (90,3) muestran
cifras por encima de la media nacional, y provincias como
Santiago Cuba (59,9), Ciego de Ávila (69,7) y Santi
Spíritus (73,8) exhiben valores muy por debajo de la
media.
Presenta una alta incidencia en edades tempranas de la vida,
siendo muy alta en el grupo de 10-14 años (137,1).
Una de las principales causas de atención de urgencias
e ingresos hospitalarios, primera causa de egresos por enfermedades
no transmisibles.
La Diabetes Mellitus
Las tasas de prevalencia de diabetes se han mantenido con
incremento en el último quinquenio, coincidiendo con
lo sucedido a nivel mundial. En el 2004 se alcanzo una tasa
de 30,5 por cada 1 000 habitantes. Se estima que la tasa esperada
de diabéticos conocidos para el país sea de
alrededor de 38 por cada 1 000 habitantes.
La Insuficiencia renal crónica.
La enfermedad renal crónica está emergiendo
como un problema de salud importante y creciente en el mundo,
y también en Cuba. Las investigaciones epidemiológicas
han demostrado que existe un incremento de la incidencia,
de la prevalencia y de las complicaciones de la enfermedad
renal crónica. La progresión de la enfermedad
renal crónica a la insuficiencia renal crónica
terminal, ha provocado un incremento exponencial de los nuevos
pacientes que requieren tratamiento sustitutivo de la función
renal, o sea, de diálisis o trasplante renal, con una
importante carga de sufrimiento humano para los pacientes
y su familia, y además con una repercusión ética,
económica, social y para los servicios de salud en
la sociedad, debido a que existen limitaciones para el acceso
a estos costosos tratamientos por todos los pacientes requeridos,
principalmente en los países con menor desarrollo económico.
Entre los grupos poblacionales con un riesgo incrementado
para desarrollar la insuficiencia renal crónica se
encuentran:
• Diabéticos.
• Hipertensos.
• Pacientes con enfermedad cardiovascular.
• Niños menores de 5 años y con bajo peso
al nacer.
• Adultos de 60 o más años.
• Embarazadas.
• Antecedente familiar de enfermedad renal crónica.
• Expuestos a medicamentos o productos químicos
nefrotóxicos.
La prevalencia de insuficiencia renal crónica nacionalmente
es de 0,9 por cada 1 000 habitantes, sin embargo, la distribución
no es homogénea en todo el país y provincias
como Ciudad de La Habana (1,5), Guantánamo (1,1) y
Cienfuegos (1,1) muestran cifras por encima de la media nacional,
y provincias tales como Villa Clara (0,4), Granma (0,5), Las
Tunas, Camagüey, Ciego de Ávila y Santi Spíritus
(0,6) muestran valores de prevalencia inferiores a la media
del país.
Esta prevalencia implica casi 10 000 personas con esta enfermedad
de los cuales alrededor de 1 500 requieren terapias con los
métodos dialíticos.
Por grupo de edades la enfermedad es más prevalente
en las personas de 60-64 años (3,9) 4.3 veces más
frecuente que la media del país y en los de más
de 65 años (2,5) dos veces y media más que en
el resto.
El subsistema de Vigilancia de las enfermedades no transmisibles
y otros daños a la salud.
Mientras la vigilancia y la intervención sobre los
factores de riesgo requieren de un mayor tiempo para conocer
su verdadero comportamiento e influencia en la morbilidad
(incidencia) de enfermedad no transmisible; el seguimiento
continuo de los factores relacionados con la atención
médica, la evolución y control de estas enfermedades,
así como la intervención sobre ellos tienen
un impacto más inmediato sobre la letalidad y mortalidad
por dichas enfermedades.
La vigilancia de las enfermedades no transmisibles en sí,
se dirige a la monitorización de los principales indicadores:
prevalencia, incidencia, mortalidad y letalidad. Además,
es importante dar seguimiento mediante la vigilancia a los
aspectos relacionados directamente con la atención
médica y el control de estas enfermedades: los egresos
hospitalarios y las atenciones en los servicios de urgencia.
Estos aspectos permiten evaluar qué condiciones influyen
en el descontrol o falta de atención de estos enfermos
o de sus factores de riesgo (si se trata de un debut), de
manera que se pueden proponer las acciones necesarias para
prevenirlos o controlarlos mejor.
Otro aspecto útil en Cuba para evaluar el proceso
de atención a estas enfermedades y su posible influencia
en la frecuencia de complicaciones y muertes es la calidad
de la dispensarización de pacientes con enfermedades
no transmisibles, controlando aspectos que pueden provocar
efectos desfavorables (deficiente educación, no adhesión
al tratamiento, no control de factores de riesgo, entre otros).
Las acciones de este tipo y otras intervenciones tienen también
un impacto a nivel poblacional, pues reducen igualmente las
consecuencias negativas del manejo inadecuado de estas enfermedades
y de esta forma el ingreso hospitalario y atenciones en servicios
de urgencia.
La obtención de los datos del subsistema de vigilancia
se realiza en su mayor parte a través del sistema de
estadísticas continuas establecido mediante los registros
primarios (hoja de actividades diarias, egresos hospitalarios,
certificados de defunción, entre otros) que permiten
recoger la mayoría de los datos necesarios para el
análisis de los problemas sometidos a vigilancia y
su resultado se transmite a través de todo el sistema.
Al nivel de las instituciones hospitalarias (secundarias
y terciarias) se recoge la información de los problemas
seleccionados para ser transmitidos al nivel provincial, donde
se procede a su análisis y posterior envío al
nivel central, a través de las unidades de análisis
y tendencias.
Se fortalece la interrelación de la atención
hospitalaria y la atención primaria respecto a la atención
a estas enfermedades, con la retroalimentación al área
de salud de los datos sobre la atención a los pacientes
de su comunidad, con el objetivo de conocer los pacientes
que acuden al hospital y tomar las medidas necesarias como
consecuencia de ese análisis, mejorando el control
de los enfermos y previniendo las complicaciones.
También se analiza la información recogida
de los subsistemas de urgencia de la atención primaria
de salud, es decir los policlínicos principales de
urgencia y consultorios de urgencia que aportan en estos momentos
un volumen considerable de datos de atención médica
a estos problemas.
Los datos son recogidos y consolidados por los departamentos
de estadísticas correspondientes, a partir de los registros
primarios de cuerpos de guardia, ingresos hospitalarios y
otros, los que facilitan el análisis a cada nivel donde
se originan (área de salud y hospital), coordinando
estas actividades el vicedirector de Higiene y Epidemiología
o responsable de esa actividad en el centro. De ahí
la información es enviada a la instancia superior (municipio
y provincia) donde se procesa y presentan por el grupo de
enfermedades no transmisibles, dirigida por el vicedirector
primero y con la participación de la UATS a ese nivel.
El análisis y los resultados son entonces transferidos
al nivel central. Los datos se registran diariamente y se
consolidan por los departamentos correspondientes (estadísticos,
epidemiología, laboratorio, entre otros). |