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Abril 3, 2025

 
SISTEMA DE VIGILANCIA DE SALUD EN CUBA

Al finalizar el capítulo el estudiante podrá ser capaz de:

  • Describir el impacto de la vigilancia en los servicios de salud en Cuba desde el tiempo de la colonia hasta el triunfo de la Revolución Cubana.
  • Reconocer los fundamentos del sistema de vigilancia en Salud en Cuba.

La vigilancia en Cuba. El período colonial.

 

En las Actas Capitulares de La Habana se recoge información desde el 1509 donde los behiques, brujos-curanderos de los aborígenes, aislaban a los enfermos y proponían los lugares de enterramientos de los muertos para el mejor control ambiental.

Durante la primera etapa del período colonial, en tan temprana fecha como 1544, la iglesia era la responsable de llevar el control de bautismos y enterramientos constituyendo este un elemento de incuestionable valor para el seguimiento de la composición de la población en la isla de Cuba.

Ya en 1598 se realizaba el control de las epidemias, como la ocurrida entre los indios de Guanabacoa.

A través de los cabildos o ayuntamientos se controlaba a los enfermos infecciosos, aplicando las medidas de cuarentena, limpieza y aislamiento de los pacientes. Durante los primeros años del siglo XIX, exactamente en 1804 se establece la Junta Central de Vacunación, la que nombra como secretario facultativo al doctor Tomás Romay Chacón, precursor de la vacunación antivariólica en Cuba. Este eminente científico diseñó un sistema de registro que permitió contar con datos ordenados y sistemáticos de la población beneficiada con esta medida de prevención, reseñados en el Boletín de la Junta Central.

El 23 de junio de 1813 se crea la Junta de Sanidad en La Habana. Los médicos que trabajaban en ella debían de cumplir con las siguientes funciones: obligatoriedad de informar todos los enfermos contagiosos que detectaran, realizar acciones de desinfección, aislar a los enfermos y realizar cordones sanitarios en los casos que lo requirieran. Sobre estos galenos recayó también la responsabilidad de la supervisión y control de todos los barcos que arribaran a puerto.

Entre 1868 y 1878 se reorganizan las Juntas Superiores Provinciales y Locales de Sanidad, ampliando el control en la vigilancia, para tratar de evitar la propagación de epidemias y epizootias, reforzando el control de los puertos, cementerios y mataderos, entre otros.

Entre las funciones de la Junta se encontraban las siguientes: recolección de la morbilidad y mortalidad, a través de estudios de Policía Médica y la publicación de un boletín municipal en 1883. Se inicia de esta forma la edición de documentos técnicos de vigilancia, los cuales mantienen informado al cuerpo médico. Esta actividad se consolida con otras publicaciones como La Gaceta Médica Municipal de 1892 y 1893, los informes anuales de la Junta Central de Vacunación en el periódico oficial Diario de Gobierno de La Habana, así como la publicación de datos estadísticos en la revista de la Institución Archivos de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana.

Mientras tanto en el campo de batalla se tomaron acciones sanitarias con vistas a vigilar y controlar los principales problemas de salud que afectaban a la tropa mambisa, en abril de 1898 se puso en vigor el Reglamento de Sanidad del Ejército Libertador en el cual aparecían definidas las acciones de vigilancia y de emisión de documentos que permitían la toma de decisiones por parte de los jefes militares.

El Director Jefe de Sanidad Militar debía informarle al General en Jefe de las enfermedades epidémicas y contagiosas y las medidas que se tomarían para su aislamiento y curación, así como la información estadística. Los responsables de la sanidad militar debían inspeccionar el servicio dentro del Cuerpo tanto en las formaciones movibles como en las inamovibles o de Hospitales y vigilar las enfermedades contagiosas o epidémicas adoptando todas las medidas para controlar el mal. Debían, además, trasmitir quincenalmente al Jefe de Sanidad del Cuerpo la relación de altas y bajas de los enfermos o heridos, especificando diagnóstico, fecha de ingreso y salida, tratamiento y resultados obtenidos, así como movimiento hospitalario y operaciones efectuadas.

En caso de presentarse enfermedad epidémica o contagiosa tomaban las medidas de higiene y de aislamiento necesarias, daban parte inmediatamente a su Jefe de Sanidad y Jefe de la fuerza en el que expresaban el carácter de la enfermedad, medidas tomadas, número de inválidos y lugar al que fueran trasladados. No obstante, los esfuerzos realizados por la dirección del Ejercito Libertador, la situación sanitaria de las tropas mambisas y de la población cubana se fueron deteriorando severamente por el desgaste propio de la guerra.

Se observó cómo en los primeros años de esta etapa se utilizaron procedimientos básicos de policía médica para el control de las enfermedades transmisibles remedando lo que se hacía en esos años en Europa, aunque hay que destacar que para finales del período se comenzaron a aplicar acciones organizadas de vigilancia dirigidas primero por el gobierno español y más tarde por el gobierno interventor norteamericano. En el caso de la tropa mambisa se puso al relieve una organización sanitaria que utilizaba la vigilancia de las enfermedades infectocontagiosas con el objetivo de preservar la salud de los combatientes.

  
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