Al finalizar el capítulo
el estudiante podrá
ser capaz de:
Describir el impacto de la vigilancia en los
servicios de salud en Cuba desde el tiempo de la colonia
hasta el triunfo de la Revolución Cubana.
Reconocer los fundamentos del sistema de vigilancia
en Salud en Cuba.
La vigilancia en Cuba. El período
colonial.
En las Actas Capitulares de La Habana se recoge información
desde el 1509 donde los behiques, brujos-curanderos de los
aborígenes, aislaban a los enfermos y proponían
los lugares de enterramientos de los muertos para el mejor
control ambiental.
Durante la primera etapa del período colonial, en
tan temprana fecha como 1544, la iglesia era la responsable
de llevar el control de bautismos y enterramientos constituyendo
este un elemento de incuestionable valor para el seguimiento
de la composición de la población en la isla
de Cuba.
Ya en 1598 se realizaba el control de las epidemias, como
la ocurrida entre los indios de Guanabacoa.
A través de los cabildos
o ayuntamientos se controlaba a los enfermos infecciosos,
aplicando las medidas de cuarentena, limpieza y aislamiento
de los pacientes. Durante los primeros años del
siglo XIX, exactamente en 1804 se establece la Junta
Central de Vacunación, la que nombra como secretario
facultativo al doctor Tomás Romay Chacón, precursor de la vacunación antivariólica en
Cuba. Este eminente científico diseñó
un sistema de registro que permitió contar con datos
ordenados y sistemáticos de la población
beneficiada con esta medida de prevención, reseñados
en el Boletín de la Junta Central.
El 23 de junio de 1813 se crea la Junta de Sanidad en La
Habana. Los médicos que trabajaban en ella debían
de cumplir con las siguientes funciones: obligatoriedad
de informar todos los enfermos contagiosos que detectaran, realizar
acciones de desinfección, aislar a los enfermos y
realizar cordones sanitarios en los casos que lo requirieran.
Sobre estos galenos recayó también la responsabilidad
de la supervisión y control de todos los barcos que
arribaran a puerto.
Entre 1868 y 1878 se reorganizan las Juntas Superiores
Provinciales y Locales de Sanidad, ampliando el control en
la vigilancia, para tratar de evitar la propagación
de epidemias y epizootias, reforzando el control de los puertos,
cementerios y mataderos, entre otros.
Entre las funciones de la Junta se encontraban las siguientes:
recolección de la morbilidad y mortalidad, a
través
de estudios de Policía Médica y la publicación
de un boletín municipal en 1883. Se inicia de esta
forma la edición de documentos técnicos de
vigilancia, los cuales mantienen informado al cuerpo médico.
Esta actividad se consolida con otras publicaciones como
La Gaceta Médica Municipal de 1892 y 1893, los informes
anuales de la Junta Central de Vacunación en el periódico
oficial Diario de Gobierno de La Habana, así como
la publicación de datos estadísticos en la
revista de la Institución Archivos de la Sociedad
de Estudios Clínicos de La Habana.
Mientras tanto en el campo de batalla se tomaron acciones
sanitarias con vistas a vigilar y controlar los principales
problemas de salud que afectaban a la tropa mambisa, en
abril de 1898 se puso en vigor el Reglamento de Sanidad del
Ejército
Libertador en el cual aparecían definidas las acciones
de vigilancia y de emisión de documentos que permitían
la toma de decisiones por parte de los jefes militares.
El Director Jefe de Sanidad Militar debía informarle
al General en Jefe de las enfermedades epidémicas
y contagiosas y las medidas que se tomarían para su
aislamiento y curación, así como la información
estadística. Los responsables de la sanidad militar
debían inspeccionar el servicio dentro del Cuerpo
tanto en las formaciones movibles como en las inamovibles
o de Hospitales y vigilar las enfermedades contagiosas o
epidémicas adoptando todas las medidas para controlar
el mal. Debían, además, trasmitir quincenalmente
al Jefe de Sanidad del Cuerpo la relación de altas
y bajas de los enfermos o heridos, especificando diagnóstico,
fecha de ingreso y salida, tratamiento y resultados obtenidos,
así como movimiento hospitalario y operaciones efectuadas.
En caso de presentarse enfermedad epidémica o contagiosa
tomaban las medidas de higiene y de aislamiento necesarias,
daban parte inmediatamente a su Jefe de Sanidad y Jefe de
la fuerza en el que expresaban el carácter de la enfermedad,
medidas tomadas, número de inválidos y lugar
al que fueran trasladados. No obstante, los esfuerzos
realizados por la dirección del Ejercito Libertador, la situación
sanitaria de las tropas mambisas y de la población
cubana se fueron deteriorando severamente por el desgaste
propio de la guerra.
Se observó cómo en los primeros años
de esta etapa se utilizaron procedimientos básicos
de policía médica para el control de las
enfermedades transmisibles remedando lo que se hacía
en esos años en Europa, aunque hay que destacar
que para finales del período se comenzaron
a aplicar acciones organizadas de vigilancia dirigidas
primero por
el gobierno español y más tarde por el gobierno
interventor norteamericano. En el caso de la tropa mambisa
se puso al relieve una organización sanitaria que
utilizaba la vigilancia de las enfermedades infectocontagiosas
con el objetivo de preservar la salud de los combatientes.