DE
LA VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA
A LA VIGILANCIA EN SALUD
Al
finalizar el capítulo el estudiante debe ser capaz
de:
•
Describir el desarrollo histórico de la vigilancia como
herramienta imprescindible para la salud pública.
•
Identificar las características básicas de
la vigilancia en salud.
La
Vigilancia epidemiológica.
Durante los años de docencia de posgrado la autora
pudo constatar que eran insuficientes los conocimientos
que
se
tenían los médicos de la atención primaria
de salud sobre aspectos esenciales de la vigilancia, por
ejemplo: en el policlínico Aleida Fernández
Chardie del municipio La Lisa en el año 1996 el 81,2
% de los médicos entrevistados no pudo definir el
concepto de vigilancia en salud, ni en qué consistía
esta actividad. El 75 % de los médicos refirió haber
recibido alguna capacitación sobre vigilancia en salud
en algún momento de sus estudios de pregrado y posgrado
(Ana T. Fariñas Reinoso y Alejandro Bouza Suárez: “La
incorporación del médico de la familia al sistema
de vigilancia en salud”, Rev. Cub. de Med. Gen. Integ.,
15(3):293-297, La Habana, 1999).
En 1997 se realiza
otra investigación en la que se
identificaron los conocimientos y habilidades en vigilancia
que tenían los profesionales que estaban laborando
en las Unidades de Análisis y Tendencia de Salud en
los municipios de la capital. Se puso en evidencia que menos
del 50 % dominaba los elementos teóricos de la vigilancia
y que menos del 25 % dominaba las técnicas básicas
para el análisis de las series temporales (Miguel
Sarmiento Gener y Ana T. Fariñas Reinoso: “Propuesta
metodológica para series temporales discretas”,
Trabajo para optar por el título de Especialista de
Primer Grado en Epidemiología, Facultad de Salud Pública,
1997, La Habana).
En la investigación realizada
en el municipio Cerro se puso de relieve que sólo el 20 %
de los especialistas
de Medicina General Integral poseían algún
conocimiento sobre vigilancia, ninguno recibió retroalimentación
de los eventos que vigilaban ni habían participado
en cursos de actualización o adiestramientos sobre
el tema.
En las enfermeras apenas el 10 % poseía conocimiento
sobre vigilancia, el 52 % participó en algún
curso de actualización, el 10 % refirió haber
recibido algún tipo de retroalimentación de
la vigilancia, mientras que el 26 % declaró realizar
algunas acciones de vigilancia. En el caso de las seis licenciadas
todos los parámetros evaluados fueron deficientes
(conocimientos, retroalimentación, actualización
y acciones) (Mercedes Benítez Alifado y Ana T. Fariñas
Reinoso: “La vigilancia en Salud. Conocimientos y actitudes
del equipo de atención primaria”, Trabajo presentado
en la VII Jornada científica del CPHE, Ciudad de La
Habana, 1998).
A finales del 2003 se realiza la investigación nacional “Elementos
que definen la gestión del equipo básico de
salud,” diseñada y conducida por un colectivo
de autores de la Escuela Nacional de Salud Pública.
Uno de sus objetivos fue identificar la presencia de la vigilancia
entre las funciones y acciones descritas en los 56 programas
de control vigentes en el país, así como en
las acciones referidas por los médicos y enfermeras
de la familia de todo el territorio nacional. Los principales
resultados reflejaron que:
De un total de 56 programas que se ejecutan en la atención
primaria de salud, solamente en 16 se pudo comprobar que
la vigilancia estaba definida como función,
para un 28,5 %.
En los programas dirigidos al control de los daños
estaba reflejada en 11 para un 40,7 %, seguido por los orientados
al control de los riesgos en cinco para un 21,7 %, mientras
que los programas integrales, el Programa de Atención
Integral a la Familia (PAIF) y el Programa de Atención
Materno Infantil (PAMI) no contaban con función
de vigilancia.
Al explorar las acciones de vigilancia que se realizaban
en este nivel de atención solamente estaban definidas
38 para un 67,9 %, llamando la atención el Programa
de Atención Integral a la Familia, que declara acciones
de vigilancia sin una función que los guiara.
En los programas encaminados al control de los daños
solamente en el 77,8 % las acciones de vigilancia estaban
presentes, mientras que en los programas integrales esta
cifra alcanzó un 50 % (Escuela
Nacional de Salud Pública: “Revisión
de los programas nacionales de control”, Documento
de trabajo, Ciudad de La Habana, 2003).
Ante estos resultados surgieron las
siguientes interogantes: ¿Qué cosa
es vigilar? y ¿Qué cosa es vigilancia?.
Según el diccionario ilustrado Aristos de la lengua
española, vigilar significa atender cuidadosamente
a una cosa o persona, lo que en la vida cotidiana se realiza
sistemáticamente, como por ejemplo, las madres con
los hijos o las parejas de enamorados entre ellas. Pero cuando
hablamos de vigilancia, nos estamos refiriendo al cuidado
y atención en las cosas que uno tiene a su cargo,
hablamos de un servicio ordenado y dispuesto a vigilar. Cuando
nos referimos a la salud de las poblaciones se convierte
esta actividad en parte intrínseca de la epidemiología
y se torna altamente prioritaria porque permite que se tomen
las decisiones pertinentes para mejorar el estado de la salud
de las comunidades.
Desde que se comenzó a utilizar
el término
vigilancia, se han descrito muchas y variadas definiciones.
Los primeros intentos de este tipo de actividad tuvieron
sus antecedentes en la llamada policía médica.
Fue el médico alemán Wolfgang Thomas Rau quien
concibe el término sobre año 1764. En Europa
se aplicaba a un conjunto de medidas inherentes a la observación
de los casos infecciosos, sus contactos y medidas de control,
como el aislamiento y la cuarentena, junto a una declaración
imprecisa de casos y muertes en situaciones epidémicas
. La vigilancia estaba basada principalmente en un control
individual.
Los trabajos del doctor inglés Thomas Sydenham, en
1650, dieron origen al sistema actual de clasificación
de enfermedades. En 1662, el inglés John Graunt, analizó los
reportes semanales de nacimientos y muertes observados en
la ciudad de Londres y el poblado de “Hampshire” durante
los 59 años previos; comenzó así la
recolección y análisis sistemáticos
de datos. Por la misma época el doctor y economista
William Petty, propuso por primera vez la creación
de una agencia gubernamental encargada de la recolección
e interpretación sistemática de la información
sobre nacimientos, casamientos y muertes, y de su distribución
según sexo, edad, ocupación, nivel educativo
y otras condiciones de vida . En los años 1800 el
epidemiólogo inglés William Farr, comenzó sistemáticamente
a coleccionar y analizar las estadísticas de mortalidad
de Gran Bretaña (considerado por muchos el padre de
la vigilancia y estadísticas demográficas modernas
.
La versión moderna de vigilancia epidemiológica
fue introducida por primera vez por el Centro de Enfermedades
Transmisibles del Servicio de Salud Pública de Estados
Unidos, en 1953, aplicada al estudio de las enfermedades
en las comunidades, como por ejemplo: la malaria, la fiebre
amarilla y la viruela, entre otras. Su principal figura fue
el Dr. Alexander LANGMUIR"Langmuir para el que la vigilancia epidemiológica
era “la observación activa y permanente de la
distribución y tendencias de la incidencia mediante
la recolección sistemática, la consolidación
y la evaluación de informes de mortalidad y morbilidad,
así como de otros datos relevantes". Este importante
científico estuvo al frente de los llamados detectives
de enfermedades instituidos en los Estados Unidos en la década
de los años 1950. Una de sus contribuciones más
reconocida fue la creación del Epidemic Intelligence
Service (EIS) . Como se aprecia en la definición propuesta
por el doctor Langmuir todavía no se explicitaba la
utilización de la vigilancia para el control. Los
eventos objeto de vigilancia se expresaban en indicadores
negativos y no se precisaba el papel de la comunidad en esta
actividad.
Nuevas
definiciones han aparecido a lo largo de los años.
En los países socialistas en la
misma época en el Instituto de Epidemiología
y Microbiología de Praga, el Dr. Karell RASKAdefine la Vigilancia Epidemiológica
"como el estudio epidemiológico de una enfermedad,
considerada como un proceso dinámico que abarca la
ecología del agente infeccioso, el hospedero, los reservorios
y los vectores, así como los complejos mecanismos que
intervienen en la propagación de la infección
y en el grado de dicha propagación". Para
la autora en esta definición se observa un pensamiento
epidemiológico que concentra la vigilancia en los elementos
principales de la triada ecológica de las enfermedades
transmisibles, lo que limita la visión integral sistémica
de todo proceso de salud.
Desde 1963, la Organización Mundial de la Salud (OMS)
orientó la incorporación a la vigilancia de
otros problemas públicos de salud . Para 1968, en
la XXI asamblea de la OMS, con el liderazgo de los doctores
Langmuir y Raska, se enfocó la vigilancia nacional
y global de enfermedades objeto de notificación obligatoria,
se redefinieron las tres principales funciones de la vigilancia:
a) la recolección sistemática de datos pertinentes,
b) la evaluación y consolidación ordenada de
estos datos, y c) la rápida diseminación de
los resultados para los que necesitaban saber — particularmente
para los tomadores de decisiones . Desde ese momento, una
gran variedad de problemas de salud, como la leucemia, las
malformaciones congénitas, los abortos, las lesiones,
y los factores de riesgo fueron incorporados a la vigilancia.
En 1975, la OMS da a conocer una definición tomando
en cuenta el lugar que ocupaban los factores ambientales
dentro de la vigilancia epidemiológica. Se define
como “la comparación y la interpretación
de información, obtenida de programas ambientales
y de monitoreo en salud, así como de otras fuentes,
con el fin de proteger la salud humana mediante la detección
de cambios adversos en el estado de salud de las poblaciones,
los cuales se pueden deber a factores ambientales peligrosos,
todo ello con el fin de proporcionar la información
necesaria para una intervención efectiva". En
esta definición aparecen tres elementos que distinguen
la vigilancia a partir de esta fecha; el primero es la consideración
de los factores ambientales, el segundo es la incorporación
del término monitoreo, no como un sustituto de la
vigilancia, sino como parte de esta y el tercero la visión
del campo de salud al abordar el estado de salud de la población
en su interpretación dinámica. Según
opinión de la autora esta definición es válida
y actualmente es utilizada en algunos de los sistemas de
vigilancia ambientales diseñados en Cuba.
Vista de una o de otra forma todos los autores coinciden
en plantear que la vigilancia epidemiológica no es
más que una de las aplicaciones del método
epidemiológico y de un conjunto de técnicas
y estudios en la práctica médica rutinaria.
Para la década de los 90 del siglo XX EL CENTRO
DE CONTROL DE LAS ENFERMEDADES de los Estados Unidos (CDC
de Atlanta) propone una definición mucho más
abarcadora de la vigilancia, unificando, los criterios ambientales,
epidemiológicos, sociales y los factores de riesgo
en la prestación de los servicios de salud, entre otras,
dándole el nombre de VIGILANCIA EN SALUD, considerándola
como :
El
seguimiento, recolección sistemática, análisis
e interpretación de datos sobre eventos de salud
o condiciones relacionadas, para ser utilizados en la
planificación, implementación y evaluación
de programas de salud pública, incluyendo como
elementos básicos la diseminación de dicha
información a los que necesitan conocerla, para
lograr una acción de prevención y control
más efectiva y dinámica en los diferentes
niveles de control
En este mismo período, el doctor Pedro Luís
Castellanos propone un Proyecto de sistema de Vigilancia de
salud según Condiciones de Vida y el impacto de las
Acciones de Salud y Bienestar. Este autor consideró que
la situación de salud de la población de cada
sociedad estaba estrechamente relacionada con su modo de vida.
Con este enfoque propuso que se podían identificar brechas
de salud mediante la utilización de perfiles diferentes
de daños, en los que se articulen sistemas de vigilancia
de la situación de salud según condiciones de
vida, lo que seria de gran utilidad para la toma de decisiones.
Aunque la autora reconoce la utilidad del sistema propuesto,
en la práctica ha sido poco utilizado en la región
de las América, por la no disponibilidad de este tipo
de información.