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Abril 3, 2025

 
VIGILANCIA EN DESASTRES

El control de roedores

Se conoce como roedores a los mamíferos del orden Roedores, entre los cuales las ratas y ratones pertenecen al suborden Myomorpha. Los miembros de la familia Muridae son las especies dominantes en cualquier región del mundo debido a su habilidad para adaptarse y explotar nuevas situaciones. Pertenecen a esta familia las ratas y ratones comensales, es decir, aquellos que viven a expensas de los humanos, invaden sus viviendas, comen su comida, alteran su comodidad y con frecuencia les transmiten sus enfermedades. Tres especies de comensales son las de mayor distribución: la rata noruega, Rattus norvegicus; la rata de los techos, Rattus rattus, y el ratón común, Mus musculus.

Los roedores y la salud pública

La importancia de las ratas y ratones (comensales y silvestres) para la salud pública esta dada principalmente por las infecciones y enfermedades que son portadores o reservorios y que pueden transmitirse a los humanos (zoonosis). Entre ellas se listan algunas que están presentes en las Américas: la peste (Yersinia pestis), salmonelosis (Salmonella typhimurium y Salmonella enteritidis), leptospirosis (Leptospira icterohemorragiae), tifo murino (Rickettsia typhi), rickettsiosis vesiculosa (Rickettsia akari), coriomeningitis linfocítica (arenavirus); fiebre por mordedura de rata (Spirilum minor, Streptobacillus moniliformis), síndrome pulmonar hemorrágico por hantavirus, fiebres hemorrágicas por arenavirus; encefalitis equina venezolana por alphavirus, encefalitis de Powassan por flavivirus; Rabia; Fiebre maculosa de las montanas rocosas (Rickettsia rickettsii), tularemia (Francisella tularensis). Se incluyen también parasitismos como triquinosis (Trichinella spiralis); la meningitis eosinofílica (Angiostrongylus cantonensis) y teniasis (Hymenolepis nana o Hymenolepis diminuta).

La transmisión de estas infecciones al humano es indirecta. Algunas por medio de orina o heces infectadas, otras por medio de pulgas y piojos y otras por la picadura de mosquitos.

Las ratas y ratones en los desastres naturales

En ocasión de los desastres naturales las ratas y ratones son susceptibles a los daños de igual forma que los humanos. Muchos de ellos mueren aplastados, ahogados, desnutridos o afectados por infecciones de diversa índole. Sus poblaciones son con frecuencia diezmadas. Igualmente hay desplazamientos de los supervivientes, que buscan protección, abrigo y comida. Tienen miedo y están desorganizados. Toma tiempo para reorganizar su comportamiento social, conocer su nuevo ambiente, buscar lugares seguros, localizar comida y agua y memorizar sus movimientos. Todo ello ocurre antes de reiniciar sus actividades reproductivas. Usualmente la actividad reproductiva de los roedores silvestres y ratas comensales disminuye durante la temporada de lluvias.

La organización de las colonias y la reproducción solo se iniciará cuando se estabilice el nuevo ecosistema donde ellas se encuentren. Así que el reestablecimiento de una población de roedores después de un desastre llevará más seis diez meses si las condiciones les son favorables.

Las infecciones que portan las nuevas poblaciones pueden ser transmitidas a las personas cuando las condiciones son propicias para el contacto de sus excreciones contaminadas o con sus vectores. Estos contactos se dan también entre diversas especies de roedores comensales y silvestres, lo cual permite la transmisión y ocurrencia en una nueva localidad de una infección desconocida o emergente para ese ámbito geográfico.

En conclusión, durante la emergencia no serán los roedores una preocupación inmediata para la propagación de infecciones. Sin embargo, es necesario vigilar la actividad y crecimiento de las poblaciones como parte de la vigilancia de estas enfermedades.

El manejo y control de las poblaciones de roedores.

La decisión sobre el control de roedores en ocasión de los desastres naturales, debe ser analizada dentro de un contexto epidemiológico y económico y no adoptar la medida de eliminación de los roedores en forma impulsiva y desordenada con aplicación masiva y dispersa de rodenticidas. Ello cuesta dinero, tiempo y se expone a otros animales (domésticos) y a las personas a un riesgo adicional que puede ser el producto químico o biológico, componente del rodenticida. Eliminar roedores en forma indiscriminada es un riesgo mayor, ya que sus ectoparásitos, vectores de las infecciones que ellos portan buscan de inmediato otros huéspedes, entre ellos los humanos, transmitiéndoles las infecciones, ejemplo de ello ocurre con la peste y las rickettsiosis.

Por otro lado, no son necesariamente los roedores los portadores de infecciones para las personas, como ejemplo se mencionan los últimos brotes de leptospirosis ocurridos en Perú y Ecuador con relación al fenómeno de El Niño y en Nicaragua donde la leptospira involucrada fue Leptospira canícula cuyo principal reservorio es el perro o en Belice donde la leptospira predominante fue el serotipo Leptospira harjo cuyo principal reservorio es el bovino. La aplicación masiva de rodenticidas, por lo tanto, no seria la medida adecuada.

Qué es recomendable hacer:

• Mantener actualizado el mapa epidemiológico del área geográfica, señalando las zonas donde se han detectado infecciones cuyos reservorios son los roedores.
• Determinar las zonas de mayor vulnerabilidad al acceso de los roedores y de contacto con las personas, estas son particularmente los albergues, depósitos de comida, basureros y edificaciones abandonadas.
• Detectar la presencia de pulgas, piojos y otros vectores para su inmediato control.
• Detectar cualquier actividad de crecimiento de la población de roedores: presencia de madrigueras, excrementos, sendas y huellas, roeduras en alimentos y materiales.
• Monitorear el estado de salud de poblaciones de ratas en áreas específicas. La captura y estudio debe ser realizado por personal especializado.
• Control de la población de roedores.
• Prevención de enfermedades transmitidas por roedores.

La participación de la comunidad tanto en áreas rurales como en las urbanas es fundamental para la prevención de infecciones que portan los roedores. Se recomiendan algunas medidas.

• Proteger los alimentos de roedores. En lo posible utilizar contenedores (cajas de metal, vasijas de barro o cerámica) con tapa, silos. Grandes volúmenes de alimentos o sacos deben colocarse ordenadamente sobre tarimas de madera que faciliten la inspección de los sacos.
• Disposición adecuada de basuras y desechos. Todos los materiales que sirvan de refugio para los roedores deben sacarse de las viviendas, tales como cajas de cartón, maquinaria sin uso, pilas de madera o ladrillo.
• En áreas donde se ha detectado leptospirosis es obligatorio el uso de zapatos.
• Evitar que las personas se bañen en aguas estancadas.
• Higiene general y limpieza. Evitar habitaciones y áreas húmedas y oscuras, procurando darles adecuada ventilación y luminosidad.
• Tratamiento contra pulgas y piojos.

Control de roedores

El control de roedores debe realizarse teniendo como base las implicaciones epidemiológicas, la ecología y la dinámica de población de los roedores. Para la selección de los métodos de control se tendrá en cuenta la seguridad y protección de la salud pública y del medio ambiente.

El saneamiento del medio: es la medida más adecuada para excluir los roedores de una vivienda y de un vecindario. Ello significa limpieza, adecuado almacenamiento y manejo de los productos alimenticios, métodos adecuados de desecho de los productos orgánicos y eliminación de todo lo que pueda servir de refugio para los roedores.

Trampas o ratoneras: son usadas en situaciones donde el uso de rodenticidas no es deseable o representa un riesgo. También son usadas con propósito científico o de vigilancia de enfermedades. Las trampas pueden ser de tipo de guillotina, o jaulas para captura de especimenes vivos. Las trampas son de poca utilidad para el control de grandes infestaciones de roedores

Rodenticidas: los rodenticidas son venenos para roedores. Están disponibles en el mercado gases tóxicos, productos químicos y biológicos. Los rodenticidas por sí solos no representan una solución. Esta medida debe acompañarse de modificaciones que permitan mejorar el saneamiento del medio ambiente. La aplicación de rodenticidas de cualquier tipo debe ser realizada por personal especializado y siempre y cuando se reconozca un riesgo de una explosión de la población de roedores y de la transmisión de zoonosis de los roedores a las personas y a los animales domésticos en áreas rurales y urbanas densamente pobladas. En todo caso se recomienda lo siguiente:

Un análisis de los riesgos anteriormente señalados, identificando las especies de roedores predominantes (tienen hábitos y comportamientos diferentes y por tanto las medidas de control pueden diferir).

  • Hacer un diagnóstico de situación. En lo posible determinar el grado de infestación por trampeo previo. Determinar las localidades de mayor infestación.
  • Selección de cebos y lugares donde se colocarán.
  • Determinar medidas de seguridad e informar a la comunidad.
  • Hacer una evaluación dos o tres meses después para conocer la efectividad de la medida.

Los agentes biológicos, químicos, radiológicos y nucleares como causa de emergencia/desastre antrópico.

La OMS utiliza los términos accidente químico/biológico y emergencia química/biológica, para hacer referencia a un acontecimiento o situación peligrosa que resulta de la liberación de una sustancia o sustancias, que representan un riesgo para la salud humana y/o el medio ambiente, a corto o largo plazo.

Algunos de los desastres que ocurrieron en los últimos años pusieron en evidencia la necesidad del conocimiento de la toxicidad de los compuestos usados en la industria; por ejemplo: el accidente de 1984 en Bhopal, India, donde era fabricado el insecticida carbaril. Este conocimiento es esencial para la aplicación de un tratamiento efectivo y rápido de los efectos tóxicos, como también para el tratamiento de intoxicaciones accidentales.

Ejemplos de sustancias químicas capaces de producir desastres:

Neurotóxicos
Nombre químico
Forma pura
Dosis letal
Tabún
Etil-NN-Dimetilosforoaminocianidato
Líquido
400 mg/min/m3
Sarín
Isopropilmetilfosforofluoridato
Líquido
100 mg/min/m3
Vx O-Alkil
Dimetilamino,Etilmetiltiofosfato
Líquido
10 mg/min/m3
Cloro
Cloro
Líquido
100 mg/min/m3
Fosgeno
Cloruro de carbonilo
Gas
1.600 mg/min/m3
Difosgeno Ester
triclorometílico del ácido clorometanoico
Gas
500 mg/min/m3
Vesicantes
Iperita (gas mostaza)
Sulfuro de etilo diclorado
Líquido
1.500 mg/min/m3
Iperita destilada
Sulfuro de etilo diclorado
Líquido
1.300 mg/min/m3
Lewisita
Clorovinildicloroarsina
Líquido
400 mg/min/m3
Tóxicos generales
Ácido cianhídrico
Ácido cianhídrico
Líquido
3.500 mg/min/m3
Cloruro de cianógeno
Clorociano
Gas
85 mg/min/m3
Arsenamina
Arsina
Gas
50 mg/min/m3
Irritantes
Clark
I Difenilcloroarsina
Cristal
1 mg/min/m3
Adamsita
Difenilaminocloarsina
Cristal
<1 mg/min/m3
Cloroacetofenona
Cloroacetofenona
Cristal
5 mg/min/m3
Incapacitantes
Bz
3- Clinoclidinibencilato
Gas
110 mg/min/m3

Igualmente existen muchos agentes biológicos que utilizados de manera intencional pudieran atentar contra la vida de millones de personas.

Principales patologías y agentes de uso como armas biológicas.

Bacterias
Hongos
Virus
Rickettsias
Antrax (Bacillus anthracis)
Blastomicosis (Paracoccidioides brasiliensis)
Fiebre del Valle de Rift (arbovirus)
Proteus vulgaris
Cólera (Vibrio cholerae)
Coccidiomicosis (Coccidioides immitis)
Encefalítis equina (arbovirus grupo A)
Fiebre de Questland
Brucelosis (Brucellas melitensis)
Criptococosis (Cryptococcus neoformans)
Fiebre amarilla (arbovirus grupo B)
Rickketsiosis pustulosa
Disentería basilar (bacilño disentérico)
Criptococosis (Cryptococcus neoformans)
Fiebre hemorrágica (arenavirus)
Vasculitis periférica difusa
Muermo (Actinobacillus mallei)
Histoplasmosis (Histoplasma capsulatum)
Influenza (mixovirus A, B, C)
Fiebre manchada Montañas Rocosas
Peste (Yersinia pestis)
v
Dengue (seis serotipos diferentes)
Tifus exantémico epidémico
Tularemia (Pasteurella tularensis)
b
Enfermedad de Brill-Zinsser
v
Leptospirosis (Leptospira interrogans)
v
Enfermedad de Tsutsugamushi
v

La atención médica en los alberques de refugiados.

Los servicios médicos que se tendrá en cuenta serán aquellos que les den respuestas a las necesidades básicas de salud (medicina general, pediatría y ginecoobstetricia) a través de médicos, licenciadas en enfermería o promotores de salud entrenados, se mantendrá una atención especial hacia la madre y el niño menor de un año. Cuando se requiera de una atención más especializada se trasladará al paciente hacia la unidad hospitalaria más cercana.

La entrada de los suministros médicos se coordinará con la defensa civil y organismos internacionales de socorro. En el alojamiento se delimitará una zona de atención para los casos sospechosos de enfermedades transmisibles y las no transmisibles en la medida de lo posible, así mismo se tendrá en cuenta al ambiente para las curaciones y tenencias de medicamentos.

En el caso de las unidades asistenciales estas deberán de caracterizar su seguridad y vulnerabilidad para cada tipo de desastre, pues según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en los últimos 15 años un total de 93 hospitales y 538 unidades de salud han sido dañados a consecuencia de desastres naturales. Las pérdidas directas acumuladas por este concepto en la región han ascendido a 3 120 millones de dólares, lo que podría compararse a una situación extrema en la que 20 países de la región hubiesen sufrido (cada uno) la demolición de seis hospitales de primer nivel y 25 unidades de salud.

Preparación hospitalaria

Las distintas medidas de mitigación tienen diferentes modos y costos de implementación, siendo las más sencillas y económicas las que tienen relación con aspectos no estructurales y funcionales/organizativas, y las más complejas y costosas las medidas estructurales.

Según la OPS, se ha demostrado que las necesidades de asistencia humanitaria en el campo de la salud son bien específicas y que, contrariamente a lo que la prensa informa, la mayor parte de los suministros necesarios para hacer frente a las necesidades inmediatas se encuentran disponibles en el país, en caso de que se necesiten hospitales de campaña se tendrán en cuenta lo siguientes principios:

Principios básicos para que un hospital de campaña.

• Debe estar funcionando dentro de las primeras 24 horas luego del desastre.
• Los servicios que prestan deben estar a la altura de las necesidades.
• La tecnología debe ser apropiada para su manejo por el personal nacional.

Qué hacer:

Se debe examinar con prudencia la conveniencia de aceptar o donar hospitales de campaña, teniendo en cuenta que:

• Un hospital que llega del exterior generalmente se demora en funcionar mucho más allá de la necesidad de atención de los heridos y otras víctimas, que debe ser en las primeras horas. En el caso de países vecinos que apoyan con hospitales la demora puede ser más corta.
• Los costos elevadísimos del transporte aéreo de estos hospitales, son incluidos en el rubro de colaboración del país donante, estos fondos podrían ser empleados en otros suministros de real necesidad.
• El mantenimiento de una instalación temporal de poco uso, posteriormente es alto y recae sobre el país damnificado.
• La donación de este tipo de hospitales es una fuente importante de relaciones públicas para el país y organismo donante aunque la utilidad de la donación sea mínima.

Qué no hacer

  • No secundar las solicitudes de hospitales de campaña del exterior por parte de los países damnificados.
  • No alentar a donantes (países y organizaciones) a donar hospitales de campaña.
  • No aceptar donaciones de hospitales de campaña que no cumplan con los criterios básicos.
Establecer un sistema de vigilancia y un plan de control de enfermedades durante y posterior a un desastre

La notificación de enfermedades es un elemento indispensable para el trabajo de la vigilancia epidemiológica, si en condiciones óptimas solo se notifican un número insignificante de casos, en el caso de desastres la notificación de un mayor número de casos es imprescindible.

¿ Cómo puede establecer el epidemiólogo un sistema de vigilancia y un plan de control de enfermedades durante y posterior a un desastre?

El primer principio es aprovechar al máximo los datos ya existentes de los servicios de vigilancia, lo que sirve de marco referencial, además de adaptar posteriormente los servicios de vigilancia a las condiciones emanadas de un desastre.

A partir de un desastre se deben coordinar las actividades de vigilancia. Lo corriente es que se establezca un sistema independiente en coordinación con el responsable del socorro internacional y las autoridades nacionales. Esto obedece a tres razones fundamentales:

1. El organismo rector en el caso de desastres no siempre es el Ministerio de Salud Pública, por lo que se hace necesario coordinar la asignación y utilización de los recursos existentes ante una situación de desastre.

2. La tendencia a separar la vigilancia ordinaria de la de emergencia, debido a que las autoridades de socorro no siempre están al tanto de los sistemas y recursos de epidemiología existentes, lo que ocasiona una duplicidad de la información.

3. La rapidez que caracteriza a las acciones emprendidas ante un desastre, que provoca una tendencia a que los administradores obvien trámites burocráticos innecesarios, no verificando la situación existente antes de su ocurrencia ni los sistemas ya establecidos.

Sería inútil establecer sistemas de vigilancia de tipo tradicional en el período inmediato que sigue al desastre.

Aspectos que se deben tener en cuenta en caso de desastre.
  • Limitar las enfermedades objeto de vigilancia.
  • Flexibilizar los criterios de diagnóstico de laboratorio, basándose fundamentalmente   en el diagnóstico clínico o sintomatológico.

Con mucha frecuencia se utiliza la unión   de síntomas para notificar casos de: fiebre y tos, vómitos y/o diarreas, fiebre y   diarrea, fiebre y exantema, etc.

Con mucha frecuencia se utiliza la unión de síntomas para notificar casos de fiebre y tos, vómitos y/o diarreas, fiebre y diarrea, fiebre y exantema, entre otros.

La selección de las enfermedades objeto de vigilancia, así como los criterios clínicos, se realizarán en consulta conjunta entre el epidemiólogo y el coordinador del socorro.

Todos los organismos incorporarán estos conceptos a los programas de adiestramiento del personal que trabaje como voluntario en los servicios de salud a raíz de un desastre.

En el caso de las enfermedades no transmisibles la vigilancia habitualmente se realiza a casos de quemaduras, accidentes, traumatismos, malnutrición proteica, neurosis, depresión, entre otros.

Los casos se identificarán por grupos de edades prioritarios y más vulnerables (menores de 1 año, , niños en edad preescolar, escolares, adolescentes, embarazadas y mayores de 65 años, entre otros).

Con respecto al acopio de datos es necesario su envío diario y sistemático a los destinos establecidos, tanto de los reportes positivos como de los negativos, pues esto permitirá evaluar el número de servicios participantes en el sistema de vigilancia. La falta de reportes se deberá fundamentalmente a la falta de datos y al abandono de la labor de vigilancia.

La rapidez de la notificación, siempre de importancia en cualquier sistema de vigilancia, se torna imprescindible ante cualquier desastre.

La utilización de medios de comunicación que no hayan sido afectados por el desastre será la vía más segura para el envío de la información; si esto no fuera posible se deberán utilizar el telégrafo, radio de onda corta o a través de la red establecida para el suministro de alimentos o medicamentos, o a través de la red de información de la Defensa Civil. Ante la presencia de una enfermedad rara o la sospecha de la existencia de una epidemia, la consulta al nivel superior deberá ser de manera inmediata. Las unidades de notificación tienen la responsabilidad de clasificar, interpretar y dar solución a los problemas que surjan de la información obtenida.

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