
En numerosos países de América Latina se está produciendo
un replanteo de la utilización de la vigilancia para
evaluar la situación de salud de las poblaciones.
Veamos algunas consideraciones.
Hace más de 15 años se observan profundos cambios
económicos, políticos y sociales, que han producido
transformaciones en las organizaciones de salud, fundamentalmente
en relación con la accesibilidad a los servicios.
El deterioro de las condiciones
de vida de importantes sectores de la población y la profundización de las
desigualdades en cuanto a condiciones de vida y salud, han
conllevado a la necesidad de usar procedimientos de evaluación,
vigilancia de la situación y condiciones de vida de
los diferentes sectores de la población, que permitan
estudiar las tendencias a largo plazo y de carácter
coyuntural para evaluar el impacto de las diversas respuestas
sociales.
La preocupación por disminuir los excesos de desigualdades
en relación con las condiciones de vida, el logro
de la cobertura total de la población a los servicios
de salud, el alcanzar para todos los ciudadanos del mundo
las metas de salud para el año 2000, así como
un grado de salud que les permita una vida social y económicamente
productivos han sido planteamientos mantenidos en la región
de las Américas desde la década de los 60 del
siglo xx. Sin embargo, a partir de la década de los
noventa se puso en evidencia cada vez con mayor fuerza el
peligro que entraña la disparidad en la distribución
de la región y la falta de integración de una
parte sustancial de la población a los niveles más
elementales del bienestar social.
La paz, la educación, la vivienda, la alimentación,
el ingreso, un ecosistema estable, la conservación
de los recursos, la justicia social y la equidad son requerimientos
esenciales para la salud.
Pero hasta ahora con el conocimiento y la información
disponibles no ha sido suficiente para determinar las relaciones
entre el deterioro de las condiciones de vida y de la cobertura
y calidad de los sistemas de salud, por un lado, y la problemática
de salud-enfermedad por el otro, por lo que han desempeñado
un papel limitado en la toma de decisiones y la planificación
de estas acciones de salud y bienestar, así como en
la evaluación de su impacto.
No basta evaluar solo las tendencias históricas de
las condiciones de vida y de salud en el ámbito nacional,
sino es necesario evaluar la salud de los grupos poblacionales
específicos, vigilar el comportamiento de las desigualdades
entre grupos y evaluar el impacto de las acciones adoptadas
en unidades de tiempo útiles para la toma de decisiones.
Cada vez se hace más necesario desarrollar la capacidad
de evaluar los cambios a corto plazo, como complemento del
estudio de las tendencias a mediano y largo plazo.
Para esto se impone la reconceptualización del campo
de la salud, proponiendo la creación de sistemas nacionales
de evaluación y vigilancia según condiciones
de vida y la de la salud de diferentes sectores de la población
estratificada según condiciones de vida.
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