Los sistemas de vigilancia
están compuestos por cuatro elementos básicos:
entrada, procesamiento, salida y retroalimentación.
La entrada está representada en la práctica
por la recolección sistemática a través
de dos grandes fuentes de generación de datos, la que
genera el sector salud y la extrasectorial.
Para el procesamiento debe estar bien establecido un esquema ágil
de conducción y organización del trabajo, evitando
acumulación de datos sin utilidad o con anotaciones
erróneas. También deben definirse el flujo
y cantidad de la información, su periodicidad y el
lugar de emisión, desde los niveles locales hasta
el nivel central y viceversa.
El análisis involucra un proceso de comparación
de datos en relación con las características
o atributos de persona, tiempo y espacio utilizando para
ello las frecuencias absolutas, las medidas de resumen, las
medidas de tendencia central y el estudio de la series cronológicas,
las cuales pueden ser continuas y discretas, dividiéndose
para su estudio en cuatro componentes: estacionalidad, la
variación cíclica, tendencia y aleatoriedad
o variación irregular.
Las series cronológicas se pueden utilizar para realizar
pronósticos futuros, describir el comportamiento del
evento en el pasado, identificar problemas de salud, así como
el impacto de una medida de intervención. Finalmente
se tendrán en cuenta, en el momento de interpretar
la serie, la consistencia, la periodicidad, la conservación,
la forma de notificar, el retraso, la comparabilidad de los
valores y la estabilidad de la serie.
La salida se caracterizará por la confección
de boletines de información que vayan dirigidos tanto
a los decisores de los niveles superiores del Ministerio
de Salud Pública, el gobierno, los médicos
y enfermeras de la familia y a la población.
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