La vigilancia en salud es, actualmente, un componente de
trabajo obligado para los médicos y enfermeras de
la familia, epidemiólogos, higienistas, directivos,
es decir, para todos los profesionales de la salud; ella
está presente en todos los niveles de atención.
En la atención primaria es una herramienta para realizar
el análisis permanente de la situación de salud
de sus comunidades, monitoreando los problemas de salud de
sus poblaciones, definiendo las prioridades de trabajo, diseñando
en conjunto con todos los actores sociales las acciones encaminadas
a resolverlos; para el nivel secundario es una aliada insustituible
que permite reconocer los problemas de salud de las comunidades
a las que les brindan servicios las diferentes unidades de
salud, planificando de esta forma una atención más
integral y a su vez detectan y corrigen las desviaciones
de la calidad de los servicios prestados; en el nivel terciario
acompaña al proceso investigativo con técnicas
rápidas, produciendo los pronósticos que permiten
alcanzar las estrategias propuestas.
La razón de ser de la vigilancia es la obtención
de información, su procesamiento, análisis
y elaboración de recomendaciones para la acción
oportuna, esta es la premisa que la sustenta.
Lograr que la vigilancia sea para la acción, debe
ser el modelo en que se inspiren todos aquellos profesionales
que se dedican a esta actividad. No vale la pena la recolección
rutinaria de datos sin un análisis dinámico
ni recomendaciones claras, es necesario proveer de información
oportuna y válida, que permita la toma de decisiones
más adecuadas en aras de resolver los múltiples
eventos de salud que afectan a nuestra población.
Tradicionalmente la epidemiología como disciplina
socio-médica ha sido utilizada para incrementar el
conocimiento sobre la salud de las poblaciones humanas. Esta
se expande desde el estudio de datos derivados de la cuantificación
de los fenómenos hasta, más recientemente,
el uso de las técnicas cualitativas, obteniéndose
generalizaciones que van constituyendo un cuerpo de conocimientos
cuya aplicación se traduce en una estrategia salubrista,
que tiene como propósito mejorar las condiciones de
salud de las comunidades humanas, priorizando las acciones
promocionales y preventivas sobre las curativas y de rehabilitación.
Surgen de ella como áreas fundamentales de trabajo:
el análisis de la situación de salud, la evaluación
de tecnologías sanitarias, la investigación
epidemiológica y la vigilancia en salud. Esta última
es una herramienta para la toma de decisiones en salud pública,
pues permite adoptar tanto medidas correctivas como pronósticos
para lograr una mayor eficacia, eficiencia y efectividad
de los servicios que se prestan.
Un sistema de vigilancia eficaz es capaz de prevenir con
antelación cualquier desviación que impida
el cumplimiento de los objetivos estratégicos de trabajo
propuestos por el Sistema Nacional de Salud.
Dominar las técnicas y procedimientos más utilizados
en la vigilancia en salud, así como proponer soluciones
de manera oportuna, imprime una acción renovadora
no solo a los servicios de salud que se brindan a la población,
sino también a los procesos de conducción que
se desarrollan en los diferentes sistemas organizacionales.
En el primer capítulo se presenta una revisión
del término vigilancia, tanto del ámbito internacional
como nacional. Se analiza cómo en los momentos actuales
es retomada por la Organización Panamericana de la
Salud (OPS) la necesidad de incluir una serie de funciones
esenciales que deben ser regidas por los Estados, entre las
que se encuentran la vigilancia. Se discuten y analizan las
diferentes conceptualizaciones a partir de la evolución
del objeto de estudio de la epidemiología: “los
problemas de salud en la comunidad”.
Finalmente asume como definición la emitida por los
centros para el control de enfermedades de Atlanta en la
década de los 90 del siglo XX:
Vigilancia en salud es el seguimiento, recolección
sistemática, análisis e interpretación
de datos sobre eventos de salud o condiciones relacionadas,
para ser utilizados en la planificación, implementación
y evaluación de programas de salud pública,
incluyendo como elementos básicos la diseminación
de dicha información a los que necesitan conocerla,
para lograr una acción de prevención y control
más efectiva y dinámica en los diferentes niveles
de control.
En el segundo capítulo se exponen los elementos básicos
de la teoría de sistema y su aplicación en
la vigilancia en salud, y se fundamenta su aplicación
en el diseño de los sistemas de vigilancia.
En el tercer capítulo se abordan las generalidades
de los sistemas de vigilancia, además de sistematizar
los conocimientos sobre los propósitos y tipos de
vigilancia; se sugiere una modificación a la metodología
propuesta por el doctor Edilberto González Ochoa para
el diseño de sistemas de vigilancia, incluyéndose
el subsistema comunitario como parte intrínseca de
todos los sistemas, al valorar la necesidad de contar con
la opinión de la población sobre los eventos
de salud objeto de vigilancia.
Para promover la adquisición de habilidades docentes
se desarrolla el diseño de un sistema de vigilancia
para una enfermedad no transmisible. Los principales resultados
de la aplicación de esta metodología se pueden
observar en las propuestas de sistemas de vigilancia para
el sida, la diabetes mellitus y la papilomatosis laringea
realizadas en los últimos años por especialistas
de higiene y epidemiología, máster en epidemiología,
así como por los profesionales que trabajan en el
centro de control de la farmacoepidemiología.
En el cuarto capítulo se propone la incorporación
al trabajo diario de la vigilancia en salud, de un sistema
de atributos propuestos por los centros de control de enfermedades,
los que renuevan el arsenal epidemiológico con términos
que inicialmente fueron utilizados en pruebas diagnósticas,
para que, desde el diseño del sistema hasta su introducción
en los servicios, sea más claro y rápido el
monitoreo del evento objeto de vigilancia. A partir de estos
atributos es factible la creación de estándares
e indicadores, que posteriormente servirán para la
evaluación del sistema de vigilancia de forma continua.
En el quinto capítulo se abordan los elementos, técnicas
y procedimientos más utilizados en la vigilancia;
se pretende alcanzar sistematicidad en el aprendizaje de
las dimensiones fundamentales del análisis epidemiológico
(la persona, el tiempo y el espacio). En la dimensión
persona, se enfatiza en variables indispensables a la hora
del análisis epidemiológico, como por ejemplo,
la distribución por sexo, grupos de edades, estado
civil, nivel escolar, ingresos económicos, grado de
satisfacción con los servicios, entre otros. Todo
esto de una manera clara y accesible para aquellos que se
inician en el trabajo de la vigilancia en salud.
En la dimensión tiempo se presenta su revisión
conceptual y relación dialéctica con el espacio
y la persona. Se explican por primera vez de manera integral
a los especialistas que se dedican al trabajo en la vigilancia
los elementos básicos que se deben tener en cuenta
al estudiar una serie cronológica.
Para el estudio del espacio se enfatiza en la habilidad que
deben tener los vigilantes para reflejar los eventos de forma
espacial al estratificar el evento objeto de vigilancia.
Por último, se expone de una manera didáctica,
los conocimientos básicos para el procesamiento y
análisis de la información.
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