La evaluación está concebida como la actividad
que permite emitir un juicio de valor, su aplicación
es válida para todos los sistemas de vigilancia diseñados,
pues posibilita identificar las brechas existentes entre
el cumplimiento de los objetivos y su comportamiento en un
momento determinado; recomienda posteriormente las medidas
para su corrección.
De acuerdo con la clasificación ya clásica
del docotr Avedis Donabedian, podrían considerarse los siguientes
componentes que necesitan ser evaluados: recursos, actividades
y objetivos. Estos componentes están haciendo referencia
a los siguientes elementos:
- Evaluación de la estructura: explora la cantidad,
calidad y costo de los recursos humanos, técnicos
y financieros.
- Evaluación del proceso: se abordan los servicios
producidos y utilizados en el programa o sistema de salud
desarrollado. Pretende conocer cómo está funcionando.
Se centra en lo que hace y para quién lo hace.
- Evaluación de resultados: se intenta conocer
bien los resultados directos del sistema bien el impacto
del mismo.
Para las tres dimensiones se tendrán en cuenta la
construcción de criterios, indicadores y estándares
que respondan al sistema o vento de vigilancia evaluados.
La evaluación puede ser externa cuando se realiza con
personal que no está involucrado en el desarrollo del
sistema de vigilancia y es interna cuando se realiza por los
propios trabajadores del sistema. Distintos autores han señalado la importancia de la
evaluación como un instrumento útil para analizar
resultados en relación con los objetivos, para comparar
beneficios con costos y para orientar los objetivos iniciales
de algunos sistemas.
La evaluación sirve para:
· Mejorar el desarrollo y el uso de los recursos.
· Ayudar en la planificación.
· Facilitar el mejor uso de los servicios médicos
y sanitarios.
La evaluación puede
estar organizada en tres niveles:
1) Evaluación operacional
Es la evaluación interna de los procesos propios
del funcionamiento del sistema. Esta implica la evaluación
administrativa de todos los niveles, de los recursos humanos,
materiales, económicos, entre otros.
Se tratará que con la evaluación se eliminen
las trabas administrativas que no permiten la marcha adecuada
del sistema.
Cuando se evalúan recursos
humanos se deben tener en cuenta aspectos de calidad como competencia
para desempeñar una función, cantidad de personas
necesarias para cubrir los objetivos, motivación y
dedicación del personal a esta tarea.
En cuanto a los recursos económicos, se evaluarán
los costos por cada actividad en que esté comprometido
el sistema.
Cuando nos referimos a costo es aquel gasto
o sacrificio de un activo en el que se incurre como consecuencia
de la producción de un bien o de la prestación
de un servicio. También puede referirse a todo esfuerzo
o pérdida de satisfacción que sea susceptible
de alguna forma de valoración.
Uno de los ejes que se puede utilizar para la de clasificación
de los costos pudiera ser el que sigue:
Costos directos: costos
directamente relacionados con el proceso de vigilancia. incluye
la utilización de los recursos
para la prevención, diagnóstico y tratamiento,
así como otros gastos no sanitarios ocasionados por
la enfermedad.
Costos tangibles: son aquellos que
son cuantificables en términos monetarios a partir
de la información suministrada por el sistema de precios
del mercado.
Costos intangibles: están
representados por la insatisfacción, desconfianza
e inseguridad expresada por los pacientes, como consecuencia
de desaciertos del personal de salud en la ejecución
del Sistema de Vigilancia. No son cuantificables en términos
monetarios.
Costo total: resultado
de la aplicación de todos los costos en que ha sido
necesario incurrir para la prestación de servicios.
Costo unitario: costo total dividido
por el número de unidades de un producto o servicio.
Todas estas clasificaciones se tendrán en cuenta
a la hora de diseñar el subsistema de costo del sistema
de vigilancia.
Los costos se podrán organizar según
las dimensiones de estructura, proceso y resultados.
En el caso de la estructura se identificarán los
costos de los recursos humanos, teniéndose en cuenta
el salario en pesos de todo el personal que trabaja, el descuento
por vacaciones y el aporte a la seguridad social.
En este acápite también se obtendrán
los costos de los recursos materiales y equipos, teniendo
en cuenta en el caso de los primeros la clasificación
de los que realmente se van a utilizar, en el caso de los
equipos se tendrá en cuenta si son nuevos con sus
costos y recargos, la energía eléctrica consumida
y si ya han estado en explotación su tasa de descuento,
transportes utilizados y combustible consumido. Todos estos
valores según período en estudio.
Para calcular los costos de los procesos se identificarán
las actividades y se calculará el tiempo en salario
de cada una de ellas necesario para su cumplimiento.
Los Costos Indirectos se medirán a través
de aquellas actividades que apoyan la realización
del sistema de vigilancia, pero no de forma directa.
Para calcular los costos de los resultados de los
objetivos del sistema de vigilancia, se sumarán los
costos que se obtengan por reducción de la mortalidad,
por diagnóstico precoz, días laborales y escolares
perdidos, entre otros.
Los
Costos directos serán la suma de los costos
de estructura + los costos indirectos + los costos del
proceso + los de los resultados.
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2) Evaluación técnica.
Es la evaluación de la naturaleza y de las características
del producto del sistema, o sea, de las recomendaciones y
conclusiones. Está muy relacionada con los propósitos
y objetivos de cada sistema de vigilancia. En este punto
se examinará la información enviada por los
distintos niveles operativos para juzgar su confiabilidad.
Es de utilidad en la práctica la aplicación
de encuestas que evalúen la calidad del dato. También
se deben verificar el cumplimiento de las estrategias planteadas
para la investigación de brotes.
Se realizarán estudios puntuales en el terreno con
encuestas de morbilidad y prevalencia, que se confrontarán
con los sistemas de registros habituales, logrando de esta
forma conocer el grado de desviación que existe en
relación con el número real de casos.
Entre otros aspectos que se deben evaluar se encuentran
la calidad del criterio diagnóstico, revisando y estandarizando
las técnicas utilizadas; la red de laboratorios según
su área de especialización, verificando la
capacidad y calificación del personal técnico,
así como la confiabilidad de los resultados y la utilización
o no de laboratorios de referencia.
Se deberá evaluar la calidad del flujo de la información
(tiempo de demora entre la recogida del dato y su retroalimentación)
y su sistematización. El tiempo del flujo deberá ser
muy corto para las enfermedades de declaración obligatoria,
así como para otros eventos de salud que por su magnitud
requieran de una vía rápida de transmisión.
Asimismo, se evaluará la calidad científica
de la retroalimentación (boletines, informes técnicos,
informes verbales, entre otros), que deberá ser clara
en su contenido y reflejar las tendencias cíclicas,
estacionales y seculares del evento objeto de vigilancia,
así como el posible pronóstico de su evolución,
también se medirá su utilidad para el sector
de la salud y las instituciones extrasectoriales.
Para evaluar la calidad del procesamiento del dato se tendrá en cuenta la exactitud, confiabilidad,
oportunidad y validez de las variables estudiadas, tomando
muestras de forma periódica, que permitan detectar
los errores; igualmente se revisará el sistema de
notificación y la forma de recolectar, tabular y consolidar
los datos.
En la evaluación del análisis
se chequeará si
se utilizan los métodos estadísticos apropiados,
los mapas y los análisis de pronósticos simples,
y si los datos obtenidos de las distribuciones de las enfermedades
se corresponden o no con lo detectado en las encuestas de
prevalencia o en un programa.
También se analizará la calidad de
la definición
de caso y la periodicidad con que se revisa este concepto.
3) Evaluación de los resultados
Se medirá teniendo en cuenta el cumplimiento de los
objetivos de los eventos objeto de vigilancia, también
se describirá su tendencia analizando si su comportamiento
guarda relación con las medidas desarrolladas a partir
del sistema de vigilancia.
La evaluación solo de indicadores
de resultados como morbilidad, mortalidad y riesgo,
según
grupos de expuestos y no expuestos, así como el análisis
de las tendencias de los parámetros utilizados, pueden
o no dar una medida del impacto de las acciones sugeridas
por el sistema de vigilancia, por lo que siempre
se evaluarán
los tres tipos de indicadores, es decir, de estructura, proceso
y resultados.
En cada uno de estos tres niveles (evaluación técnica,
operacional y de resultados) se deben considerar tres elementos
indispensables:
1. La utilidad: ¿Es útil
la información que se está produciendo con
las conclusiones y recomendaciones? ¿Se han tomado
medidas específicas de control?
2. La calidad: ¿Con qué criterios
cuantitativos se evalúa la sensibilidad, la especificidad,
la representatividad y la oportunidad del sistema? ¿Se
analizan cualitativamente la simplicidad, flexibilidad y
aceptabilidad del sistema?
3. El costo:¿Se realiza
una evaluación sostenida de la relación costo/beneficio,
del ahorro logrado, de las muertes evitadas, de los gastos
en atención médica y los días laborales
y escolares perdidos?. ¿Se determina el beneficio
derivado de los accesos a la prevención y control
del sistema que se ha recomendado.
La evaluación de los sistemas implica desarrollar
cuatro pasos fundamentales:
- Identificación y
priorización del sistema de vigilancia que se
desea evaluar.
- Diseño del estudio, elaboración de criterios,
recogida de datos, presentación y evaluación.
- Presentación de los resultados, elaboración
y aprobación de las proposiciones correctoras.
- Establecimiento de las medidas correctoras. Control
y re-evaluación.
Según los
resultados alcanzados en la reevaluación se repite
esta última parte del ciclo, tanto para mejorar lo
que aún no ha logrado el nivel propuesto como para
proponerse, de ser factible, metas superiores que mejoren
la calidad del sistema.
Debido a que los sistemas de vigilancia varían ampliamente
en cuanto a metodología, alcance y objetivos, las
características que son importantes para un sistema
pueden ser menos importantes para otros. Los esfuerzos para
mejorar ciertos atributos, tales como la capacidad de un
sistema para detectar un evento de salud (sensibilidad) pueden
disminuir otros, como por ejemplo, la simplicidad o la oportunidad. Así,
el éxito de un sistema de vigilancia individual
depende del propio balance de las características
y la fuerza de la evaluación depende de la habilidad
del evaluador para valorar dichas características
con respecto a los requerimientos del sistema.
Por eso para realizar una evaluación
rápida de los sistemas de vigilancia se deben seleccionar
cuidadosamente los atributos a medir con el objetivo de proporcionar
información precisa, rápida, a bajo costo y
con un formato simple, de utilidad a nivel local.
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