Durante la ocurrencia de un desastre la notificación
de enfermedades es un elemento indispensable para el trabajo
de la vigilancia epidemiológica, es inútil establecer
sistemas de vigilancia de tipo tradicional en el período
inmediato que sigue al desastre.
En caso de desastres se deberá limitar las enfermedades
objeto de vigilancia, flexibilizando los criterios de diagnóstico
de laboratorio, basándose fundamentalmente en el diagnóstico
clínico o sintomatológico.
Es necesario enviar de manera sistemática tanto los
reportes positivos como los negativos, pues esto permitirá evaluar
el número de servicios participantes en el sistema
de vigilancia.
La rapidez de la notificación, siempre de importancia
en cualquier sistema de vigilancia, se torna imprescindible
ante cualquier desastre. Para garantizar la veracidad de
la información se deberá recoger el total de
unidades notificadoras, determinar el porcentaje de unidades
que envían información dentro del período
de vigilancia y detectar los cambios de la población
o las superficies afectadas por el desastre.
Para el trabajo de los epidemiólogos es importante
estimular la notificación de rumores, pues permite
más rápidamente el acceso a la situación
antes de que se haga incontrolable. Los principios que han
de seguirse en la investigación de rumores de epidemias
son los establecidos para este tipo de investigación:
verificar el diagnóstico, establecer la existencia
real de una epidemia, caracterizar la epidemia según
variables de lugar, tiempo y persona; identificar el posible
agente y su modo de transmisión, inclusive los vehículos
y vectores que puedan estar comprometidos, identificar la
población susceptible que esté bajo mayor riesgo
de exposición al agente, e identificar las medidas
específicas de prevención y control, así como
las estrategias para su aplicación.
La salida de los sistemas de vigilancia en desastres se realizará por
medio de la emisión de boletines informativos, los
que contendrán los datos más importantes, las
relaciones epidemiológicas acerca de los problemas
estudiados, las recomendaciones y posibilidades de acción,
redactadas de manera que sean de fácil acceso.
Solamente se podrá dar por terminado un sistema de
vigilancia en situación de desastre cuando se tenga
la confirmación expresa de los niveles nacionales.
Para los fines de la evaluación rápida, los
desastres naturales pueden ser clasificados en de aparición
rápida, caracterizados por los terremotos, inundaciones
repentinas, ciclones y grandes vientos y de aparición
lenta, entre los que se encuentran los incendios, hambruna,
epidemias, guerras civiles, refugiados y personas desplazadas.
En las emergencias se deberán determinar la magnitud
del desastre, calcular el impacto presente y potencial, determinar
los recursos necesarios, incluyendo la capacidad de respuesta
local y planificar las respuestas adecuadas.
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