Mientras tanto, en esos mismos años en el continente
latinoamericano, se refuerza la utilización de la
vigilancia en la práctica sanitaria como eje trazador
para la gestión, con la participación activa
de la comunidad y de otros actores. El Doctor Gustavo
Bergonzoli define a la vigilancia en salud como “un proceso de
identificación, medición y seguimiento de las
fortalezas y debilidades en salud de la población,
ambientales, o por la observación continua de los
individuos”. Esta propuesta transciende la concepción
tradicional de vigilancia epidemiológica medida por
indicadores negativos hacia la medición del estado
de salud de la población mediante el empleo de indicadores
positivos. Más adelante se incorpora un subsistema
dentro de la vigilancia en salud denominado Análisis
de la Situación de Salud que permite identificar los
factores explicativos de la situación actual y los
factores predictivos de los escenarios futuros. Es preciso
destacar que esta propuesta para la autora sigue manteniendo
toda su vigencia, ya que es muy útil en la conducción
de sistemas gerenciales con enfoque epidemiológico.
Para varios salubristas brasileños el debate de la
vigilancia en salud se plantea desde varias aristas. En 1994
, redefinen la vigilancia en salud como parte de la práctica
sanitaria, con dos concepciones básicas; una que privilegia
la dimensión técnica, al concebir la vigilancia
en salud como un modelo asistencial alternativo conformado
por un conjunto de prácticas sanitarias que encierran
cambios, acciones tecnológicas destinadas a controlar
determinantes, riesgos y daños y otra dirigida a privilegiar
la noción de vigilancia en salud caracterizada como
una práctica que organiza procesos de trabajos en
salud en forma de operaciones para confrontar problemas continuos
en un determinado territorio. En 1998 la doctora Carmen Teixeira
y colaboradores , declaran la vigilancia en salud como un
equivalente de la situación de salud, donde se amplía
y referencia el objeto de análisis y se trabaja la
situación de salud de grupos de poblaciones bien definidos
en función de sus condiciones de vida.
En las propuestas de vigilancia brasileñas se incorporan
nuevos sujetos, se utiliza ya no sólo la visión
de los trabajadores de la salud, sino la participación
organizada de la población, con acciones tanto en
el ámbito individual como poblacional en función
de mejorar su modo de vida.
En Ecuador, el Doctor Jaime Breilh en
el 2002, plantea la necesidad de dar un salto desde la vigilancia
epidemiológica
al monitoreo participativo. En esta propuesta se parte de
la forma de concebir al objeto salud. Mientras la vigilancia
convencional concibe al objeto salud como un proceso esencialmente
individual (casos), que se asume por el efecto negativo (enfermedad);
en cambio, el monitoreo comprende los procesos críticos
de una colectividad (determinantes protectores y destructivos
de la salud), que se dan en modos de vida grupales y dentro
de estos las expresiones en los estilos de vida familiares,
personales y las condiciones de los organismos y psiquismo
individuales.
En relación con esta propuesta del Dr. Jaime Breilh,
la autora considera novedosa y aplicable a la realidad cubana
esa visión de la vigilancia desde lo poblacional,
el no enfocarla desde la perspectiva del riesgo, sino utilizar
una concepción más amplia al tener que identificar
procesos protectores y destructivos que operan en el modo
de vida de los cubanos. Sin embargo, no concuerda con la
separación de la vigilancia y el monitoreo pues para
esta, “monitoreo es parte intrínseca de los
sistemas de vigilancia, pero con objetivos más reducidos,
pues se trata del seguimiento de eventos objeto de vigilancia
que cuentan con registros conocidos que permiten establecer
los límites de normalidad, lo que resulta de gran
utilidad para la toma de decisiones.
En el 2005, en México el Doctor Jaime Sepúlveda ,
refuerza la función de la vigilancia dentro de la
Salud Pública, la cual incluye elementos que permiten
vigilar y corregir el comportamiento del sistema de salud
(servicios, recursos y políticas), además de
otros eventos que no están bajo el control directo
de las instituciones de atención a la salud, por ejemplo:
la educación pública, la medicina tradicional
y la popular, así como la atención informal
que es proporcionada por la familia o por la comunidad.
En este caso se aprecia como para los mexicanos el concepto
de vigilancia se hace operativo de manera más general;
incorpora elementos demográficos e intenta alcanzar
una visión más abarcadora que incluye de alguna
manera la participación de la comunidad en esta actividad,
retoma el concepto de vigilancia de la salud pública,
dándole un papel protagónico a la participación
de toda la sociedad, lo que permite una mejor toma de decisiones.
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) en
los finales del siglo XX, la vigilancia ocupó un lugar
esencial dentro de las funciones de la salud pública,
entendidas como el conjunto de actuaciones que deben ser
realizadas por el Estado con fines concretos, necesarios
para la obtención del objetivo central, que es asimismo
su finalidad, es decir, mejorar la salud de las poblaciones.
La segunda función, está referida a la Vigilancia
de la Salud Pública, investigación, control
de riesgos y daños que se entiende como la capacidad
para llevar a cabo la investigación, vigilancia de
brotes epidémicos y los modelos de presentación
de enfermedades transmisibles y no transmisibles, factores
de comportamiento, accidentes y exposición a sustancias
tóxicas o agentes ambientales perjudiciales para la
salud .
Once son las funciones que propone la Organización Panamericana
de la Salud que deben asumir los gobiernos en los
paises en la región de la Américas .
1 Seguimiento, evaluación y análisis
de la situación de salud
2 Vigilancia de la salud pública, investigación
y control de riesgos y daños en salud pública
3 Promoción de la salud
4 Participación de los ciudadanos en
la salud
5 Desarrollo de políticas y capacidad institucional
de planificación
y gestión en materia de salud pública
6 Fortalecimiento de la capacidad institucional
de regulación
y fiscalización en materia de salud pública
7 Evaluación y promoción del acceso
equitativo a los servicios de salud
necesarios
8 Desarrollo de recursos humanos y capacitación
en salud pública
9 Garantía y mejoramiento de la calidad
de los servicios de salud
individuales y colectivos
10 Investigación en salud pública
11 Reducción del impacto de las emergencias
y desastres en la salud |
En el grafico siguiente se observa la medición realizada
en los países de la región de las Américas
Estas funciones fueron medidas en un ejercicio regional
(período 2000-2002) en el que participó un
grupo importante de países de la Región de
las América, los principales resultados demostraron
que la función de vigilancia presentó uno de
los mejores desempeños, se destacaron como sus principales
fortalezas, el nivel alcanzado en la existencia de sistemas
de vigilancia adecuados para identificar amenazas a la Salud
Pública, la capacidad de los laboratorios y el apoyo
a los niveles subnacionales. La principal debilidad la representó la
falta de capacidad de respuesta oportuna y eficaz sobre el
control de problemas de Salud Pública .
Es opinión de la autora que a pesar de que la vigilancia
ocupa en estos momentos un lugar priorizado para la Organización
Panamericana de la Salud, esta le impregna una concepción
reduccionista al darle el mayor protagonismo a los eventos
objetos de vigilancia que se derivan de problemas de salud
transmisibles, a la capacidad de los laboratorios sanitarios
y al control de epidemias, mientras que la vigilancia de
la calidad de los servicios de salud, así como la
participación social y comunitaria es todavía
insuficiente. |