
Existe una variedad infinita de sistemas, por ejemplo: un
sistema puede ser el conjunto de arena en una playa, un conjunto
de estrellas, un conjunto sistemático de palabras
o símbolos. El ser humano es un sistema con muchos
subsistemas diferentes que contribuyen de distintas formas
a mantener su vida, su reproducción y su acción.
Pero todo no termina aquí, pues la arena, la playa,
el hombre, pertenecen, a su vez, a un sistema mayor (continente,
humanidad, universo), es decir, ellos son a su vez, subsistemas
de un sistema mayor o supersistema.
También hay que tener cuidado a la hora de definir
los subsistemas de un sistema, porque no todos sus componentes
pueden considerarse un subsistema, por ejemplo: el aparato
nervioso es un subsistema del organismo humano, pero no el
pabellón auricular.
El enfoque de sistema lo sustenta el principio filosófico
en el que se expresa que todo fenómeno de la realidad
objetiva debe ser considerado desde posiciones de las leyes
del todo sistémico y la interacción de las
partes que lo forman. Esta noción conlleva a considerar
que se trata de un conjunto de cuerpos (elementos del sistema)
entre los cuales se dan determinadas relaciones que le otorgan
un carácter de totalidad.
La totalidad
es diferente en sus propiedades y características
a las de cada uno de los elementos que la integran. |
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